El Abraham Lincoln llegó a la región en enero junto a tres destructores de misiles guiados para reforzar la presencia naval estadounidense durante las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear. El portaaviones forma parte de un despliegue masivo que suma más de 10.000 soldados adicionales en la zona y que incluye también al USS Gerald R. Ford —el mayor portaaviones del mundo—, actualmente en el Mediterráneo con cuatro destructores de escolta.
El anuncio se produce en el marco de la llamada Operación Promesa Honesta 4, en la que los Guardianes de la Revolución ya llevan lanzadas al menos ocho oleadas de misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Qatar. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó la venganza por la muerte de Khamenei de “deber y derecho legítimo”, mientras que el jefe de seguridad Ali Larijani prometió golpear a Estados Unidos e Israel “con una fuerza que jamás han conocido”.
Trump respondió advirtiendo que atacará a Irán con una “fuerza nunca antes vista” si las represalias continúan, y tanto el mandatario estadounidense como el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu aseguraron que la operación durará “el tiempo que sea necesario”. El presidente estadounidense también instó al pueblo iraní a aprovechar el momento y “tomar el control” de su gobierno.
Los ataques del sábado eliminaron a buena parte del alto mando militar iraní, incluyendo al jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour; al jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Mousavi; al ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; y al asesor de seguridad Ali Shamkhani. La Media Luna Roja iraní reportó 201 muertos y cientos de heridos en el país. Irán decretó 40 días de luto nacional y conformó un triunvirato de transición para gobernar hasta que la Asamblea de Expertos designe un nuevo líder supremo.
FUENTE: Infobae