Para los integrantes de la RAE, esto es "una demanda que excede a la lengua, que se realiza mediante propuestas experimentales. Esa demanda no es otra que ser considerados iguales". Según manifestó el ensayista, poeta, traductor e integrante de la RAE, Santiago Kovadloff, a un medio nacional, esta postura de algunos sectores obedece al repudio que existió porque, durante muchos años, hubo ámbitos profesionales y de poder público que estuvieron comandados por el sexo masculino.
Lo cierto es que el uso de la letra "e" como un símbolo de género es ajeno al sistema morfológico español que rige nuestra lengua desde la época colonial. Pero este pujante debate por hacer inclusivo el lenguaje fue abierto por la UNESCO, hace más de 20 años, cuando solicitó que se hablase de "niños y niñas", en vez de mencionar únicamente el género masculino de ese sustantivo común.
Mientras tanto, otros sectores ponen énfasis en marcar que el verdadero lenguaje inclusivo está acentuado por el uso de las señas y del braille, que son los que utilizan las personas no videntes y con dificultades auditivas y del habla.