El 3 de diciembre pasado, Ariel tenía que cumplir sus 15 años pero no pudo. Sus hermanitos, su mamá y sus abuelos le llevaron flores a su tumba. Este año, no quisieron pensar en el tercer aniversario de su muerte porque prefirieron recordar la alegría de su cumpleaños. Su mamá tuvo una semana difícil. Fue operada de urgencia y estuvo varios días en reposo. Eso la hizo pensar, recordar y pasar nervios porque aunque pasó el tiempo, nada está resuelto. Ariel aún no descansa y la verdad sobre lo que sucedió nunca salió a la luz.
San Juan 8
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