A pesar de su -hasta el momento- intachable trayectoria, su carrera se vio opacada cuando en febrero de este año se descubrió que la científica argentina habría robado cajas con una importante cantidad de material viral en el Instituto de Biología de la Unicamp, donde desarrolla sus tareas y, especialmente, en un sector donde no tiene permitido ingresar sin autorización.
Tras detectarse el faltante, agentes federales allanaron el campus y hallaron las muestras sustraídas en unos congeladores que manejaba la investigadora argentina. Según la acusación, la mujer no sólo habría retirado esas muestras sin contar con una autorización, sino que habría puesto en serio riesgo a la salud pública.
Además de Palameta Miller, su marido Michael Edward Miller, un veterinario estadounidense también está siendo investigado, ya que ambos son dueños de una empresa de soluciones biotecnológicas.
En tanto, desde la Universidad no especificaron de que se tratan las muestras de los virus robados, pero se activaron los protocolos correspondientes para garantizar la seguridad.