En ese sentido, Caputo argumentó que modificar la conducción del organismo estadístico en este momento podría generar cuestionamientos sobre la evolución de los precios. “Cambiar al titular del Indec en el momento en el que estás haciendo todo el trabajo para que la inflación caiga, porque ya no tenemos déficit fiscal y no hay emisión, inevitablemente iba a derivar en que digan que la inflación bajó por cambiar el índice y no por el trabajo económico realizado”, señaló.
El funcionario remarcó que el Gobierno mantendrá el índice vigente hasta que el proceso de desinflación esté plenamente consolidado, con el objetivo de evitar interpretaciones políticas sobre los datos oficiales.
La salida de Lavagna
La renuncia de Marco Lavagna, quien había asumido al frente del Indec el 30 de diciembre de 2019, se produjo este lunes y generó incertidumbre interna, especialmente por tratarse de una etapa técnica sensible: la puesta en marcha del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC).
La salida se da en un contexto de ruidos internos dentro del organismo, vinculados al congelamiento salarial de los trabajadores del instituto, una situación que habría tensado la relación con parte de la planta.
Durante su gestión, Lavagna encabezó un período de continuidad en la normalización de las estadísticas oficiales, aunque su salida coincide con uno de los momentos más relevantes desde el punto de vista metodológico para el Indec.
Con la designación de Pedro Lines, el Gobierno busca garantizar la continuidad del proceso estadístico, en paralelo a la estrategia económica centrada en la baja sostenida de la inflación.