El proyecto plantea una modificación profunda del funcionamiento del organismo. El principal cambio es que establece como objetivo prioritario preservar el valor de la moneda, desplazando el esquema actual, que también contempla objetivos vinculados con la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico.
Otro de los ejes es limitar el financiamiento del Tesoro, las provincias y los municipios mediante emisión monetaria. La iniciativa también restringe la posibilidad de que el Estado utilice las utilidades del Banco Central y modifica el régimen de reservas.
El oficialismo sostiene que estas modificaciones buscan darle mayor autonomía al organismo y evitar que la emisión sea utilizada para financiar el gasto público. Para el Gobierno, se trata de una herramienta central dentro de su estrategia para combatir la inflación.
Un respaldo que reunió a varios bloques
La media sanción fue posible a partir de una mayoría que excedió ampliamente al bloque de La Libertad Avanza. El proyecto contó con el respaldo del PRO, sectores de la UCR y distintos bloques provinciales, entre ellos MID, Argentina Federal, Independencia, Producción y Trabajo y Por Santa Cruz.
En contra se pronunciaron principalmente Unión por la Patria y el Frente de Izquierda, además de legisladores de otros espacios que rechazaron la iniciativa.
El proyecto también propone modificar el mecanismo para remover al presidente y a los directores del Banco Central. De aprobarse, el Poder Ejecutivo necesitaría un decreto y, previamente, el respaldo de dos tercios de ambas cámaras del Congreso.
Ahora comienza una nueva etapa: el oficialismo deberá conseguir en el Senado los votos necesarios para convertir la media sanción en ley. Para Milei, la votación de este miércoles no es solo un resultado parlamentario: es también un respaldo a uno de los pilares de su programa económico, basado en restringir la emisión y reforzar el papel del Banco Central como garante del valor de la moneda.