La causa exacta del fenómeno todavía es investigada, pero los primeros análisis apuntan a un episodio ocurrido en la alta montaña. Una de las principales hipótesis sostiene que parte de un glaciar colapsó junto con grandes cantidades de roca y sedimentos, generando una crecida súbita.
También se analiza si un movimiento sísmico pudo haber provocado un desprendimiento capaz de bloquear temporalmente el curso de un río y acumular agua. Esa posibilidad, sin embargo, todavía no fue confirmada.
El geólogo Vikram Gupta explicó que una parte importante del frente de un glaciar habría colapsado hacia el valle. Otros especialistas también observaron en imágenes una importante pérdida de nieve y una mayor exposición del hielo.
La combinación de agua, hielo, barro y rocas convirtió la crecida en una corriente extremadamente destructiva, capaz de avanzar rápidamente por los valles y llevarse todo lo que encontraba a su paso.
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Las tareas de búsqueda se complicaron por los propios daños provocados por el desastre. En Nepal, al menos 80 puentes resultaron afectados y unos 40 kilómetros de rutas quedaron inutilizados.
En algunos sectores, las condiciones incluso dificultaban el aterrizaje de helicópteros, una de las principales herramientas disponibles para evacuar personas y trasladar asistencia.
En el lado chino, el condado tibetano de Gyirong también sufrió un fuerte deslizamiento, con tres muertos y 265 personas desaparecidas, además de cortes en rutas, comunicaciones y electricidad.
El Gobierno de Nepal declaró las zonas afectadas en situación de desastre durante tres meses y ordenó desplegar helicópteros militares y privados para las tareas de rescate y asistencia médica.
El riesgo todavía no terminó
Las autoridades mantienen la preocupación por la posibilidad de una segunda crecida si alguna obstrucción permanece en la parte alta de la cuenca. También existe riesgo de nuevos deslizamientos debido a la inestabilidad del terreno.
Por eso, se pidió a las poblaciones ubicadas cerca de los ríos que se trasladen hacia sectores elevados mientras continúan los trabajos de emergencia.
El desastre también afectó la infraestructura energética: alrededor de 430 megavatios de capacidad hidroeléctrica y solar quedaron comprometidos.
Mientras Nepal intenta llegar a las zonas aisladas y localizar a los desaparecidos, China también desplegó recursos para asistir a las comunidades afectadas. El balance, por ahora, sigue abierto y podría crecer a medida que los equipos de rescate logren acceder a los sectores más golpeados.