Las réplicas mantienen el temor
La emergencia se agravó durante las últimas horas debido a nuevas réplicas. El sábado se registró un sismo de magnitud 4,8 frente a la costa venezolana y este domingo otro movimiento de 4,9 sacudió la ciudad de Tucacas, generando nuevos momentos de tensión entre rescatistas y habitantes.
Si bien estos temblores no provocaron daños adicionales de gran magnitud, obligaron a interrumpir momentáneamente algunos operativos y mantienen el alerta en las zonas devastadas.
Hasta el momento arribaron al país 17 vuelos con más de 1.600 rescatistas internacionales, además de médicos, especialistas en estructuras colapsadas y equipos de asistencia humanitaria enviados por distintos países.
Los especialistas recuerdan que las primeras 72 horas son determinantes para encontrar personas con vida, aunque aclaran que ese período puede extenderse si las víctimas tienen acceso a agua o espacios con oxígeno.
Escenas dramáticas en los hospitales
Mientras continúan los operativos, las imágenes que llegan desde La Guaira reflejan la dimensión de la tragedia. En los estacionamientos de algunos hospitales, equipos de emergencia trabajan en la recuperación e identificación de los cuerpos rescatados entre los escombros.
Vecinos que colaboran en la búsqueda denunciaron demoras para remover estructuras colapsadas y recuperar víctimas, mientras el olor a descomposición comienza a extenderse en distintos sectores afectados.
Una catástrofe histórica
Los especialistas consideran que se trata de uno de los terremotos más importantes registrados en Venezuela en más de un siglo y uno de los más devastadores desde el sismo que golpeó Caracas en 1967.
Con las réplicas aún presentes, miles de familias siguen esperando noticias de sus seres queridos, mientras la comunidad internacional continúa enviando ayuda para enfrentar una emergencia que mantiene al país en estado de máxima alerta.