El ministro de Economía, Luis Caputo, fue el primero en pronunciarse. Destacó que la desaceleración inflacionaria se verificó tanto en el índice general como en la inflación núcleo y la atribuyó al programa de estabilización del Gobierno.
Según explicó, el resultado se dio en un contexto de reacomodamiento de precios relativos, flotación cambiaria y una fuerte contracción de la demanda de dinero. En ese marco, ratificó que el plan económico continuará apoyándose en tres ejes centrales: superávit fiscal, estricto control de la emisión monetaria y capitalización del Banco Central.
“Es cada vez más evidente que este es el único camino viable para erradicar definitivamente la inflación”, sostuvo el funcionario, quien remarcó que el objetivo es consolidar el proceso de estabilización.
El respaldo de Milei y la señal interna
El presidente Javier Milei también celebró públicamente el dato y felicitó a Caputo a través de sus redes sociales, en un gesto político que buscó reforzar la centralidad del ministro de Economía dentro del esquema de poder del Gobierno.
El mensaje presidencial apuntó a consolidar el relato oficial de que la baja de la inflación es consecuencia directa del ajuste fiscal, la disciplina monetaria y el cambio de régimen económico impulsado desde diciembre de 2023.
El oficialismo cerró filas
El respaldo no se limitó al Ejecutivo. La senadora nacional Patricia Bullrich destacó la curva descendente de la inflación y valoró las decisiones adoptadas por el Gobierno. Además, contrastó el escenario actual con el de la gestión anterior, al recordar que durante ese período la inflación mensual no bajó del 6% y llegó a niveles del 25%.
En la misma línea, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, recordó que al asumir la actual administración la inflación anual de 2023 había sido del 211,4%, y aseguró que la baja registrada en 2025 es consecuencia directa de “haber hecho lo que había que hacer”.
Un mensaje político más allá del dato
Más allá de los números puntuales de diciembre, el Gobierno buscó instalar una señal política clara: el proceso de desaceleración inflacionaria es presentado como un logro estructural del programa económico y como un respaldo a las decisiones más controvertidas del ajuste.
Aunque el IPC mensual continúa por encima del objetivo oficial del 2%, en el oficialismo interpretan que la tendencia descendente valida el rumbo y fortalece la posición del Ejecutivo de cara a los próximos desafíos económicos y políticos.