En ese contexto, San Juan aparece dentro del mapa nacional de la doble carga de malnutrición, aunque no figura entre las zonas más comprometidas del país. Los sectores más preocupantes fueron detectados principalmente en regiones del sur de la Patagonia y en provincias del norte y centro argentino, donde los indicadores mostraron niveles más elevados.
El trabajo científico advierte que el problema no pasa únicamente por la falta de alimentación, sino también por la mala calidad nutricional. Es decir, niños que pueden presentar exceso de peso y, al mismo tiempo, déficits de crecimiento o nutrientes esenciales.
Según explicaron los investigadores, el objetivo del estudio no apunta a generar alarma, sino a aportar información concreta para orientar políticas públicas basadas en evidencia y detectar desigualdades territoriales.
“El mapa muestra inequidades. En un país equilibrado, no deberían existir zonas marcadamente peores que otras”, explicó el investigador del CONICET, Gerardo Cueto, uno de los responsables del trabajo.
Los especialistas remarcaron además que la situación debe observarse con atención porque la malnutrición infantil puede afectar el desarrollo físico, cognitivo y la salud futura de niños y niñas.
El estudio fue publicado en la revista científica Spatial and Spatio-temporal Epidemiology y forma parte de una investigación más amplia que ahora buscará identificar cuáles son los factores sociales, económicos y ambientales que explican por qué algunas regiones presentan mayores niveles de malnutrición que otras.