Frente a esto, el arzobispo fue claro: "Nadie elige revolver la basura porque le gusta. Lo hacen por necesidad", en alusión directa a quienes deben recurrir a lo que descartan otros para sobrevivir.
"El trabajo dignifica a las personas. Toda actividad que, con esfuerzo, lleva dignamente el pan a la mesa merece ser reconocida, acompañada y protegida", dijo, y valoró especialmente el empleo informal, los emprendimientos familiares y la economía popular.
Además, señaló que "el Gobierno debe ser custodio de los más pobres, de los más débiles, de los ancianos que siguen esperando una jubilación digna", y agregó: "Somos custodios de las personas con discapacidad y de todos los enfermos. No podemos desentendernos de los que sufren".
El mensaje se dio en un contexto cargado de tensión entre el Ejecutivo y los sectores sociales, tras los vetos presidenciales a leyes votadas por el Congreso que buscaban mejorar las jubilaciones y declarar la emergencia en discapacidad.
El arzobispo también pidió un cambio en el clima social y político: "Dejemos de descalificarnos, de odiarnos, de tratarnos mal y de usar palabras que lastiman mucho". En esa línea, retomó palabras del Papa León XIII: "La paz comienza por el modo en que miramos, escuchamos y hablamos de los demás. Debemos decir no a la guerra de las palabras y de las imágenes".
Finalmente, con un tono esperanzador pero firme, García Cuerva pidió unidad nacional: "Le pedimos a San Cayetano que haga de nuestra Patria una casa de reconciliación. No hay paz sin justicia y no hay justicia sin perdón".