Lejos de bajar el tono, insistió en que el juego debe desarrollarse sin interferencias externas. “No se puede hacer ninguna mención al respecto. Este es un juego que se desarrolla puertas adentro. Los gritos no tienen relevancia”, remarcó, visiblemente cansado de repetir la misma indicación.
La advertencia no quedó solo en palabras. Gran Hermano decidió aplicar una sanción colectiva que golpea directamente en un punto sensible: el presupuesto semanal para la compra. “De superar la prueba semanal, obtendrán la mitad del presupuesto asignado. Pero si la pierden, solo contarán con el 25 por ciento”, anunció.
Como si eso fuera poco, también endureció las condiciones de compra: los participantes tendrán apenas cinco minutos para abastecerse en el supermercado, lo que anticipa nuevos conflictos dentro de la casa.
Antes de cerrar, lanzó una última advertencia: “No jueguen con mi paciencia”.
Por su parte, el conductor Santiago del Moro agregó más tensión al panorama al señalar que, debido a los errores en la prueba semanal, el castigo podría escalar aún más.
Pero la tensión no termina ahí. Este lunes será una noche clave: habrá gala de eliminación, donde uno de los participantes deberá abandonar la casa en medio de un clima caliente.
Además, el conductor ya confirmó el ingreso de un nuevo jugador que ocupará el lugar de Jenny Mavinga, quien dejó el reality la semana pasada. La llegada promete sacudir estrategias y reconfigurar alianzas en un momento delicado.
La casa está al límite: menos presupuesto, nervios al rojo vivo y un ingreso inesperado. En Gran Hermano, todo puede explotar en cualquier momento.
FUENTE: PrimiciasYa