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Además, Lady Gaga y Ricky Martin aparecieron por sorpresa en el descanso del Super Bowl LX protagonizado por Bad Bunny. Con un vestido azul, la cantante cantó una versión en merengue de ‘Die With A Smile’ y se puso a bailar junto a Bad Bunny el inicio de ‘Baile Inolviable’. En tanto, Martin apareció sentado en una de las sillas blancas que dan portada a su disco ‘DtMf’.
El trasfondo político
En la previa y durante la semana del Super Bowl, el debate no giró solo en torno a su repertorio. En un contexto de endurecimiento del discurso contra la inmigración en Estados Unidos, impulsado por el presidente Donald Trump, la elección de un artista que canta íntegramente en español generó polémica en algunos sectores.
Días antes, al recibir uno de los premios Grammy por su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS —que hizo historia al convertirse en el primer disco en español en ganar Álbum del Año—, Bad Bunny había lanzado una frase contundente contra la política migratoria federal: “No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses”.
La declaración fue interpretada como uno de sus posicionamientos más directos hasta el momento. Y su presencia en el Super Bowl, considerado un símbolo de la cultura popular estadounidense, amplificó ese mensaje.
Embed - Bad Bunny nombró todos los países de las Américas durante su show de medio tiempo en el Super Bowl LX y, al final, levantó un balón con la frase “Together we are America”
@billboardar Bad Bunny nombró todos los países de las Américas durante su show de medio tiempo en el Super Bowl LX y, al final, levantó un balón con la frase “Together we are America”
DtMF - Bad Bunny
Orgullo latino y respuesta a las críticas
Mientras algunos cuestionaron la elección de un artista latino en un escenario de esa magnitud, otros lo vivieron como una reivindicación cultural. En las tribunas, el clima fue de celebración. “Él representa amor y unidad, y eso es lo que más necesitamos”, expresó un fan puertorriqueño presente en el estadio.
Bad Bunny, que ya había participado del Super Bowl en 2020 como invitado junto a Shakira y Jennifer López, llegó esta vez como figura central, consolidado como uno de los artistas más escuchados del mundo y en el pico de su carrera.
Aunque en las entrevistas previas al show evitó profundizar en cuestiones partidarias y prometió “una fiesta boricua”, su sola presencia en el evento deportivo más importante de Estados Unidos, cantando en español y reivindicando su identidad, funcionó como una declaración en sí misma.
En un país atravesado por tensiones culturales y políticas, el medio tiempo del Super Bowl volvió a demostrar que la música también es territorio de debate. Y Bad Bunny eligió pararse en el centro de la escena.