Para sostener esa producción se reconstruyó la pila de lixiviación, se rediseñó el sistema de riego y se realizaron modificaciones metalúrgicas. En 2025, sin procesar mineral nuevo, la mina produjo 43.700 onzas equivalentes de oro y el costo por onza vendida pasó de unos USD 2.400 en 2023 a aproximadamente USD 1.150.
Según datos presentados ante la CNV, el resultado económico pasó de terreno negativo en 2023 a USD 116 millones antes de impuestos en 2025. El principal proyecto para la nueva etapa de Gualcamayo es Carbonatos Profundos (DCP), un cuerpo mineralizado ubicado debajo de las antiguas zonas productivas.
La compañía informó que realizó más de 80.000 metros de perforación con diamantina y que DCP suma más de 4,8 millones de onzas en recursos. A comienzos de 2026, el proyecto fue aprobado para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La inversión prevista alcanza los USD 665 millones. El proyecto contempla una mina subterránea y una planta de oxidación a presión. Según la empresa, si se concreta, esa tecnología no tendría antecedentes en Sudamérica.
La construcción demandaría entre 1.000 y 1.500 trabajadores, mientras que la compañía proyecta una producción cercana a las 166.000 onzas anuales durante al menos 17 años con los recursos actualmente identificados. En agosto comenzaron además trabajos preliminares por más de USD 15 millones para ampliar la planta, los almacenes de reactivos y los campamentos.
Una empresa sanjuanina incorporó 230 trabajadores para las obras y, según los datos aportados por la compañía, cerca de 1.000 personas quedaron vinculadas actualmente a la actividad de Gualcamayo.
El proyecto DCP es parte de una estrategia más amplia. Los datos difundidos por la empresa señalan que Gualcamayo cuenta actualmente con 7,1 millones de onzas en recursos y 4,9 millones de onzas en reservas certificadas, pero esos estudios en profundidad abarcan apenas el 4% de una propiedad de casi 40.000 hectáreas.
AISA también impulsa el denominado Programa G50, que contempla inversiones por USD 1.500 millones y que la compañía analiza presentar como un segundo proyecto bajo el RIGI. La primera etapa prevé entre 24 y 36 meses para evaluar recursos remanentes y avanzar con nuevas exploraciones.
En paralelo, la empresa informó que el 96% de los trabajadores de Gualcamayo son de San Juan y que más del 69% de los bienes y servicios contratados tienen origen provincial.
Así, el aniversario que AISA toma como referencia marca tres años desde la compra de Minas Argentinas, un período durante el cual Gualcamayo pasó de tener un plan de cierre presentado a avanzar con un proyecto de nueva mina subterránea y una etapa de exploración de mayor escala.