Fueron segundos de máxima tensión hasta que el menor finalmente reaccionó y recuperó la conciencia. Posteriormente se solicitó asistencia médica y una ambulancia llegó al lugar para evaluar al niño, confirmando que se encontraba fuera de peligro.
El episodio se convirtió en el segundo caso en pocos días en el que un efectivo policial logra salvar la vida de un menor mediante maniobras de reanimación.
El antecedente más reciente ocurrió durante la madrugada del miércoles en 25 de Mayo, cuando el cabo primero Walter Gamboa asistió a una beba de un año y seis meses que había sufrido convulsiones y había dejado de respirar. En aquella oportunidad, el efectivo también realizó maniobras de RCP que permitieron estabilizar a la pequeña antes de trasladarla de urgencia junto a su madre a un centro de salud.
Ambos hechos pusieron en valor la capacitación y la rápida respuesta de los efectivos ante situaciones críticas que, de no haber sido atendidas a tiempo, podrían haber terminado en tragedia.