El velorioEl primer piso del edificio donde estaban los féretros a cajón abierto, con una fotografía de cada uno de ellos –ella cuando había egresado el año pasado, él integrando un equipo de rugby– estaba colmado de familiares y compañeros de curso del CENS Padre Jorge Contreras, de San José, Guaymallén, que el martes cerró sus puertas en señal de luto.Afuera la vereda y parte de la calle también estaban repletas de muchas personas, principalmente jóvenes que demostraban toda su congoja ante tan irreparable pérdida. Pasar entre ellos era casi imposible, al igual que subir las escaleras hasta la sala velatoria, porque muchos chicos estaban sentados en ellas. Casi unas 100 personas hubo allí en las primeras horas del velorio.Sebastián era el más chico de cuatro hermanos: Pablo, Fernando y Valeria. Karen, por su parte, era la mayor de tres hijos del matrimonio Retamales, dueño de una panadería en Las Heras y Saavedra de San José. Sus hermanos Antonella, Cristian y Diego estaban también allí, desolados.A medida que pasaban los minutos era incontable la cantidad de gente que se acercaba a dar el pésame a las dos familias.“Sebastián era inquieto y cariñoso”Así definió a Sebastián Oscar Barroso, quien fuera su profesor de Formación Ética y Relaciones Humanas en el CENS. “Ella se recibió el año pasado, mientras él estaba en segundo año. Creo que se conocieron mientras cursaban. Sebastián era inquieto en la escuela, pero sumamente cariñoso. En cuanto a Karen era una chica normal, todo fantástico. Yo supe ahora que estaban de novios”.En el rostro del profesor era visible toda la amargura que se puede sentir ante un suceso tan triste. Mirando a su hijo contó que Sebastián “era compañero de él en rugby y yo conozco a las dos familias, que son personas excelentes. Por eso estamos todos aquí, acompañándolos en un dolor que no tiene límite”.Sobre la tragedia de sus dos alumnos, con un nudo en la garganta dijo: “Me dejó muy consternado. Qué más se puede decir ante lo inexplicable. Todos sus compañeros están acá, usted puede verlos, los chicos no tienen consuelo, los grandes tampoco. Se merecían otro destino”, concluyó Barroso. (Fuente: Diario Uno).