Cómo fue el estudio
Los resultados provienen del ensayo clínico ECLIPSE, en el que participaron 7.861 personas de entre 45 y 84 años. Este estudio comparó la prueba de sangre Shield de Guardant con la colonoscopia. El 83,1% de los participantes con cáncer colorrectal confirmado mediante colonoscopia tuvieron un análisis de sangre positivo para ctDNA y el 16,9% una prueba negativa, en la que una colonoscopia mostró cáncer colorrectal, pero la prueba de ctDNA no.
Aunque la prueba mostró una sensibilidad menor para lesiones precancerosas avanzadas, su eficacia para detectar cánceres colorrectales, incluidos los de etapa temprana, es notable. Grady recalcó que, aunque la colonoscopia sigue siendo la prueba más precisa, ofrecer diversas opciones de detección podría incrementar la participación en los programas de cribado. “Este es un paso alentador hacia el desarrollo de herramientas más accesibles para la detección temprana del cáncer colorrectal, cuando el tratamiento es más efectivo”, dijo.
Detectar el cáncer colorrectal analizando el ADN en las heces
En otro estudio en el que participaron 20.176 adultos asintomáticos de 40 años o más residentes en 186 lugares de Estados Unidos se evaluó la eficacia de una prueba de ADN en heces para detectar el cáncer colorrectal y se comprobó que detecta el 94% de los cánceres colorrectales y que esta prueba tiene el mejor rendimiento para la detección tanto de cáncer colorrectal, como de pólipos precancerosos avanzados, que cualquier prueba de detección de cáncer colorrectal no invasiva.
El estudio fue dirigido por el investigador Thomas Imperial, del Instituto Regenstrief y la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana y encontró que la prueba de ADN en heces de múltiples objetivos de próxima generación, que incluye nuevos biomarcadores, superó a la prueba inmunoquímica fecal (FIT), más comúnmente utilizada en la detección de cánceres y fue más sensible para detectar lesiones precancerosas avanzadas en el colon. Sin embargo, la prueba FIT tuvo una tasa general de falsos positivos más baja.
“Los mejores candidatos para esta prueba son personas de riesgo promedio de 45 a 65 años, que carecen de condiciones que aumenten las posibilidades de cáncer colorrectal, incluidos antecedentes personales de enfermedad inflamatoria intestinal, cáncer colorrectal previo o pólipos precancerosos, pero con una fuerte historia familiar de cáncer colorrectal. Un historial familiar fuerte se define como dos familiares de primer grado (padre, hermano, hijo) con cáncer colorrectal o un único familiar de primer grado con cáncer colorrectal diagnosticado antes de los 60 años”, concluyó Imperial.