Este es uno de los pasos más importantes de la manicura, ya que en el caso de las cutículas, al hidratarlas puedes empujarlas hacia atrás con mayor facilidad.
Cuando la zona está seca, las cutículas se agrietan y pierden flexibilidad. Eso no solo afecta cómo se ven, sino también la base de la uña. Además, cuando la piel de las manos está seca, puede generar tirantez, molestias e incluso descamación.
Las manos deben hidratarse todos los días y sobretodo antes de hacer la manicura.
No hacer una preparación previa
Limpiar las uñas (por arriba y por debajo), empujar cutículas y emparejar la superficie son pasos fundamentales que mejorarán tu manicura. La preparación previa permite que el esmalte se adhiera mejor y dure más tiempo. Sin ese paso, es común que la manicura se levante rápido o quede irregular.
No pintar los bordes
Existe un paso que pocas personas hacen y que marca la diferencia al momento de que el esmalte no se salte ni se levante: sellar la punta de la uña. Cuando no se hace, el esmalte empieza a levantarse justo ahí. Primero casi no se nota, pero con los días se vuelve evidente. Solo tienes que pasar el pincel por el borde la uña en cada capa.
Siempre se debe pintar el borde de la uña para que el esmalte no se levante.
Olvidarse del top coat
Si bien es el último paso, muchas personas no lo hacen o se olvidan de hacerlo. El top coat es el que sella el color, protege y prolonga el resultado de la manicura. Puedes elegir top coat con acabado mate o con brillo.
FUENTE: Diario Uno