“No es una dieta con un reparto determinado de macronutrientes, más bien tiene que ver con el tipo de alimentos, que siempre son frescos y de calidad y nada procesado”, señaló Ramón de Cangas, dietista-nutricionista español y doctor en Biología Molecular y Funcional. El experto explica que los grupos universitarios que estudian este patrón de alimentación comprobaron que la llamada dieta paleo puede ser rica en hidratos de carbono o rica en proteínas.
Pros y contras de la dieta paleo
La nutricionista Esther Vives, portavoz del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Cataluña (Codinucat), no ve bien que se idealice la dieta prehistórica: “En mi opinión, esta dieta quizás pasa por alto que la sociedad ha evolucionado mucho tanto a nivel genético como social, entre otros. Es por ello que, probablemente, la alimentación que seguían nuestros antepasados puede que no sea la más óptima para nosotros”. De todas maneras, destacó que una de las ventajas de la dieta paleo es que “además de la alimentación, se debe tener un estilo de vida activo y un buen descanso”.
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De Cangas señala otros puntos “muy positivos”, como “reducir el consumo de harinas refinadas, minimizar los productos procesados, eliminar los precocidos y las salsas industriales” y la inclusión de abundantes verduras, hortalizas y frutas. “Todo esto puede aportar una serie de beneficios fisiológicos a nuestro organismo”, subraya De Cangas, mientras que Vives dijo: “Las ventajas de esta dieta pueden ir desde una mejora en la composición corporal, hasta un mejor control de parámetros como el colesterol o la presión arterial”.
En lo que se refiere a los inconvenientes, De Cangas cree que no es positivo “eliminar las legumbres o los cereales de grano entero porque contribuyen a hacer la dieta más variada, apetecible y, además, pueden aportar una serie de beneficios fisiológicos extra. En general, este tipo de alimentación ancestral prescinde de los lácteos, aunque en ciertos casos permite algunos fermentados y para el nutricionista, no hay motivo para dejar de lado los lácteos enteros porque “cada vez hay más evidencia de sus beneficios, especialmente de los fermentados”.
Dieta paleo, ¿sí o no?
En opinión de Vives, “en personas sanas, una dieta paleo bien planificada no debería suponer ningún riesgo para la salud”. Los expertos aclaran que no es una dieta milagro, pero tampoco es una opción óptima. “La dieta mediterránea incluye más grupos de alimentos y tiene más evidencia científica”, afirma De Cangas. La restricción de ciertos alimentos es lo que puede llevar a que, si no está bien planificada, aparezcan carencias nutricionales en quienes siguen la dieta paleo.
En definitiva, una alimentación sana encaminada tanto a mantener un peso adecuado como a prevenir el desarrollo de enfermedades debe apoyarse en el consumo abundante de alimentos de origen vegetal (hortalizas, verduras y frutas frescas, legumbres, frutos secos y semillas, cereales integrales, etc.). En cuanto a la proteína animal, se aconseja escoger preferiblemente carnes magras, pescados y huevos y el consumo de ultraprocesados, refrescos y azúcares añadidos debe ser muy esporádico.
Vives indicó finalmente: “A la hora de perder peso, hay que contar siempre con la supervisión de un profesional, ya que no podemos generalizar estrategias dietéticas y de estilo de vida y debemos tener en cuenta que cada persona es diferente en cuanto a preferencias alimentarias, situación patológica, horarios de trabajo, gestión del estrés y un largo etcétera”.