Los precios de estos patitos varían. Dependiendo de los accesorios adicionales, los costos pueden oscilar entre 1.500 y 2.000 pesos. “El patito cuesta 1800,” menciona un comerciante mientras sostiene uno de estos populares adornos. Se estima que la tendencia alcanzó su punto máximo de popularidad la semana pasada, cuando se vieron a muchas personas luciéndolos en sus paseos por el barrio.
Este fenómeno no solo ha capturado la atención de general de toda la comunidad. “Nada más por la idea. Lo vi y me gustó”, comentó una madre, quien decidió comprar el patito para su hija. “Si no me quedó otra, tuve que comprar o comprar”, añadió. Los niños en particular han mostrado un gran interés, solicitando a sus padres que les compren los patitos. “Me dice Mamá, quiero el patito, llevame a comprar. El patito está en todos lados. Furor.”
Una de las razones por las cuales los patitos Kawaii han tenido tanto éxito se debe a la percepción de que son adorables y alegres. “Me gusta la gente mira y me gusta”, expresó emocionada una usuaria mientras paseaba con su patito en la cabeza. Los vendedores han visto incrementar sus ventas de forma significativa: “Demasiado. Ha sido este un furor por los patitos que no se detiene la venta y se gana muchísimo.” Por su parte, los comerciantes han notado tanto interés entre los adultos como entre los niños. “Te copó. Si le vendés más a chicos o grandes, todo le gusta”.
Cómo surgió esta moda
La tendencia de usar este accesorio en la cabeza ha captado la atención en diversos países, emergiendo como un fenómeno juvenil en Latinoamérica a finales de 2023, específicamente en México, Colombia y Perú. La moda, definida por su aspecto llamativo y peculiar, ha generado curiosidad y confusión entre los transeúntes.
El origen de esta tendencia se remonta a Filipinas, donde comenzó como una evolución de una moda previa relacionada con imitar acciones de personajes de anime japonés. En 2015, niños y jóvenes de distintos países asiáticos comenzaron a usar broches con pequeñas plantas de plástico en la cabeza, replicando la imagen de personajes de anime que suelen llevar plantas para simbolizar tranquilidad y felicidad.