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Pandemia: cómo escalar nuestra propia montaña

El avance del coronavirus no solo amenaza nuestro estado físico. También, va horadando aquello que debemos proteger y fortalecer: nuestro capital interior.

Sabíamos por los libros o los documentales o porque alguien nos los contó de las grandes pestes que, en distintas épocas, azotaron a la humanidad. Eran crónicas lejanas. Sin embargo, un día llegó la pandemia de COVID-19 y pasamos a vivir aquellas luchas históricas en tiempo real, aunque con muchos más recursos médicos y avances tecnológicos.

Ni bien el virus asomó su corona sobre la Tierra y comenzó con su avance demoledor, inmediatamente, en todo el mundo, se tomaron medidas restrictivas de circulación, distanciamiento social, uso del barbijo y recomendaciones de extrema higiene personal y comenzó la frenética carrera de los laboratorios para fabricar las vacunas salvadoras.

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Pero toda esta nueva y extrema experiencia de proteger nuestro físico de los embates del virus, requirió y sigue precisando de una salud mental fortalecida. Los cambios de hábitos sostenidos en el tiempo, el permanecer alejados de nuestros afectos, las noticias que nos hablan de contagios y de decesos, los problemas económicos y todas las circunstancias que rodean a la pandemia fueron horadando, lenta y persistentemente, nuestros pensamientos y sentimientos y muchos comenzamos a sumirnos en la angustia y a sentirnos anímicamente fatigados.

Cómo hacemos para lograr superar esta etapa

Sin dudas, necesitamos herramientas que nos permitan tomar impulso y saltar la alta valla que nos puso la epidemia. Pero, ¿de dónde obtenemos esos recursos? Los tenemos, son fortalezas que necesitamos descubrir y con las que podemos tomar decisiones y crear nuestro trampolín hacia un futuro de mayor resolución y paz.

Esta lucha por la supervivencia es un desafío similar al que muchos aventureros emprenden en la naturaleza cuya experiencia nos puede servir como norte para encontrar ese capital interior que nos fortalezca.

Juan Benegas se desempeñó durante 27 años como gerente de Operaciones de una empresa pesquera japonesa. Además de desempeñar su trabajo, este “oficinista”, tal como se define, dedicó gran parte de su vida a escalar grandes montañas del país y del mundo.

Nos cuenta que, en marzo de 1990, su hermano Adolfo desapareció intentando escalar la pared sur del Aconcagua, en Mendoza y, desde entonces, él continúa buscando su cuerpo. Juan conoce muy bien este pico, el más alto de América, ya que hizo cumbre durante dos inviernos, en el de agosto de 1988 y en el de 2003. Además, fue el primer argentino que, en 2005, escaló el Monte Vinson, la montaña más alta de la Antártida y, también, el primero en llegar al Polo Norte esquiando y arrastrando un trineo, el 10 de abril de 2013.

“He llevado la bandera argentina a los extremos del mundo. Pero no se trata que digan ¡qué bárbaro!, todo lo que hizo este hombre. Al contrario, se tiene que entender que todos podemos lograr nuestros objetivos”, comenta Benegas, que también se dedica a dar charlas sobre su experiencia y así aportar elementos que sirvan para realizar los cambios que nos permitan superar todo tipo de obstáculos.

“Usualmente, me piden experiencias que se puedan volcar en la vida cotidiana y lo planteo exactamente al revés. En lo personal, he volcado mi disciplina y empatía por el prójimo en el día a día para lograr éxitos deportivos. Siempre hay tormentas personales, como la pérdida de seres queridos, enfermedades, problemas económicos, sentimentales, problemas laborales, mala comunicación con nuestros pares, superiores, la competencia leal o desleal o el ascenso laboral que nunca llega. Puede suceder todo lo descripto y más, por esa razón invito a descubrir que el mejor camino no es la autocompasión, la búsqueda de excusas para abandonar proyectos o culpar a otros”, explica y, generosamente vuelca algunos tips que pueden ayudarnos a encontrar el equilibrio mental tan ansiado.

Cómo obtener recursos internos para enfrentar el tiempo de pandemia

Juan Benegas nos ofrece los aprendizajes que obtuvo de su larga experiencia en la montaña:

  • “En una expedición, cuando se nos presenta un temporal, tenemos tres alternativas básicas: hay que andar más rápido para llegar lo antes posible a nuestro objetivo; buscar un lugar que nos proteja y esperar que pase la tormenta, o regresar desgastándonos lo menos posible para volver con más experiencia en el momento óptimo. El verdadero desafío en la vida cotidiana, es afrontar las adversidades que mencioné antes como tormentas personales”.
  • “Todos admiramos historias, películas o deportistas y los catalogamos como ídolos. También admiramos exitosos en lo económico. A mi humilde entender, el ídolo, el valiente y el que fija objetivos realmente difíciles, es el que logra una conducta compasiva primero con sus seres queridos y luego con los ciudadanos con que convive. Estos desafíos están al alcance de todos, no hace falta dinero, ni condición física, ni ser el más inteligente ni el más creativo”.
  • “Los éxitos son una combinación entre actitud y aptitud. Perseverancia, capacidad, método, y sobre todo buscar el momento adecuado para avanzar o retroceder si es necesario”.

Escalar nuestra propia montaña

En nuestros días, la pandemia de coronavirus es como una de esas montañas que Benegas escaló. Desde el inicio, nos presentó terrenos duros, vientos, lluvias, calor extenuante, y nos dejó sin oxígeno, sin aliento. Sin embargo, hay mucho por rescatar.

Nuestro aventurero lo sabe y nos lo comparte: “La pandemia se presentó como una montaña alta y difícil, la quisimos subir rápido y no fue posible porque la tormenta en forma de desconocimiento de la enfermedad, falta de vacunas, y medios no lo permitió. Ahora, no hay tiempo de buscar responsables, solo debemos permanecer en un lugar seguro para intentar otra vez la cumbre con mejores condiciones. No es fácil, pero la historia de la raza humana nunca lo fue ni lo será. Sobrevivir no es un desafío, porque los más aptos siempre sobreviven. El desafío es sobrevivir con buen carácter, con espíritu solidario y entender que las muestras de egoísmo no virtuoso o malos tratos solo obedecen al miedo. Esta pandemia nos da a todos la oportunidad de ser protagonistas de verdad, de ser solidarios en la ciudad que es más difícil que llegar al Polo Norte descalzo”.

FUENTE: TN