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Obesidad: el límite entre la belleza y la salud

Es algo muy actual y positivo no seguir los estereotipos de belleza . Opinar sobre el cuerpo del otro, sobre todo en redes sociales da cuenta de que somos una sociedad llena de prejuicios. Sin embargo, los especialistas advierten sobre la normalización de los cuerpos plus size porque podría estar acompañada de un aumento en el número de personas que subestiman su sobrepeso.

“Lo que debe predominar es el equilibrio, no importa si hay unos kilos de más. Pero cuando el peso afecta las articulaciones y el sistema cardíaco, no es para nada saludable”, opina la psicóloga María Gabriela Fernández Ortega (M.N. 17.735) y agrega que es válido y acertado tener flexibilidad mental y ser amables con uno mismo, pero “la base de la belleza es la salud y no debe quedar en segundo plano”.

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El término megarexia fue descubierto por el doctor Jaime Brugos en 1992 y, aunque no aparece en las últimas guías de codificación de enfermedades ni en el manual de diagnóstico estadístico de trastornos mentales, cada vez más expertos la mencionan y alertan sobre sus peligros.

“Hay tipos de trastornos alimentarios que no encuadran dentro de uno específico. Es el caso de la megarexia, las personas obesas evitan el espejo, las balanzas y desconocen su peso exacto. Se ven con una imagen distorsionada porque no tienen una mirada detallista”, explica a Con Bienestar Juana Poulisis (M.N. 97.898), psiquiatra que se especializa en trastornos alimentarios.

La Asociación Americana de Psiquiatría estimó en un estudio que un 85% de las personas obesas sufrían megarexia. Además, informaron que por cada persona que sufre anorexia, hay diez que están en el polo opuesto. Es un trastorno psicológico que se extiende y que no es únicamente un problema físico, como tener un peso por encima de lo saludablemente recomendado, sino que es una alteración mental con graves consecuencias.

“En la megarexia la persona con obesidad o hiperobesidad percibe su cuerpo dentro de los estándares normales, es decir con un índice de masa corporal saludable”, explica a Con Bienestar Ricardo Pérez Rivera (M.N. 87.924) psiquiatra especialista en Trastorno Obsesivo Compulsivo y enfermedades asociadas. “Una persona con este trastorno no se cuida, sigue comiendo comidas ricas en carbohidratos, en grasas saturadas y por ende, se complica más su cuadro de salud en general. También afecta su sexualidad”, detalla el médico.

La obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo que aumentan de manera significativa la posibilidad de sufrir enfermedades como, diabetes, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares.

“Son pacientes que no tienen conciencia de las consecuencias que la obesidad va a causar en su cuerpo: tanto problemas metabólicos como traumatológicos y hasta deterioro cognitivo, porque esta enfermedad a largo plazo, genera demencia”, advierte Poulisis.

“Las personas con este perfil niegan la patología que están teniendo y hasta se enojan cuando alguien se lo señala”, agrega Pérez Rivera. La vergüenza es una emoción frecuente en el paciente obeso y puede ocurrir que no admitir el problema sea parte de una postura, una vía para manifestar negación en lugar de una distorsión de la imagen.

Cómo se trata la megarexia

Desde el punto de vista psicológico, el objetivo es hacer que la persona sea consciente de que tiene un problema con su peso corporal y se responsabilice de su estado físico y de salud para evitar mayores complicaciones. No solo debe aceptar que tiene un problema de alimentación, sino que debe ser consciente de que padece un trastorno psicológico serio.

“Hay que hacer un diagnóstico diferencial con bulimia y trastornos por atracones. Luego se recomienda hacer terapia para ayudar al paciente a tomar conciencia de lo severo de su cuadro, los riesgos que está asumiendo y a tener una visión más ‘real’ de su imagen corporal”, sugiere el psiquiatra.

El tratamiento integral contempla la guía de un médico nutricionista para brindar pautas de alimentación saludable. El tema no pasa por bajar de peso rápidamente, sino por adquirir o recuperar buenos hábitos de vida. También se va a requerir el aporte de un preparador físico que estimule a la persona a caminar no menos de tres veces por semana para generar un cambio metabólico. En algunos casos se indica medicación psiquiátrica, ya que la megarexia puede ir unida a estados depresivos y ansiosos.

La actividad física no programada también es de gran ayuda para empezar a movilizarse. Algunos ejemplos son: completar el trabajo de jardinería, hacer compras, pasear al perro y limpiar la casa.

“En el consultorio se trabaja con mediciones pero no con centímetros sino con cintas. También se les hace dibujar el cuerpo en un papel, se ponen sobre la pared y se los delimita, para que se vean de lejos. La idea es que empiecen a tomar conciencia de cómo es en verdad su cuerpo”, grafica Poulisis y reconoce que muchas veces el paciente no encuentra recursos para regular su alimentación y esto genera frustración. Lo importante es pedir ayuda y dar apoyo a la persona que no reconoce este trastorno.

FUENTE: TN