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Los ocho mitos sobre la fertilidad masculina

Entre ellos se encuentran el reloj biológico de los hombres y los prejuicios de ir al urólogo.

Mucho se habla acerca de la fertilidad, pero, generalmente, se sabe más sobre lo relacionado con la mujer, que lo vinculado a la parte masculina, lo que da lugar a verdades y mitos, a los que no se les da mayor difusión, y cuya revelación daría respuesta a conocer, por ejemplo, a qué edad el hombre es más fértil.

“A diferencia de las personas con vulva, las personas con pene, a lo largo de toda su vida producen espermatozoides (salvo determinadas circunstancias específicas). Pero, con el paso del tiempo, todos sus parámetros pueden verse comprometidos, aunque su deterioro es más paulatino que el femenino”, señaló Milena Mayer, médica andróloga y sexóloga (M.N: 141.067).

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La doctora indicó que es fundamental que se conozcan estas consecuencias:

El reloj biológico masculino también corre con el paso del tiempo, impactando en una menor cantidad de espermatozoides, peor movilidad y morfología y aumento de la fragmentación de ADN.

El retraso de la paternidad en personas de más de 45 años viene aumentando significativamente por diversos motivos (al igual que en las mujeres) por priorizar muchas veces otros objetivos profesionales o personales.

Impactos negativos relacionados con la edad

“Entre los impactos negativos relacionados con la edad, podemos enumerar la necesidad de un mayor tiempo para concebir e infertilidad”, comentó Mayer y dijo que hay que tener en cuenta que el tiempo promedio para lograr un embarazo que necesita un hombre de 45 años, “es 5 veces más que cuando tenía 25 años”.

La especialista añadió: “La postergación de la maternidad y paternidad trae aparejada una mayor edad a la hora de concebir y, si bien no es imposible la búsqueda ni el logro del embarazo, aconsejo una consulta con andrología para un acompañamiento y asesoramiento adecuado, así de esta manera, se optimizan todas las instancias y los recursos”.

“Ahora, a través de las redes, hay más información y concientización sobre la salud genital y sexual en las masculinidades. Asimismo, ya se sabe que si la mujer tiene menos de 35 años, se recomienda buscar la fertilidad un año y si tiene más de 35 años, buscar por 6 meses”, expresó.

En caso de no haber novedades de embarazo, es importante empezar estudiando a ambos integrantes de la pareja en paralelo. “Además, dentro de la urología hay una rama que es andrología y fertilidad, donde abordamos estos temas. Hay que destacar que aún sigue habiendo una actitud algo reticente en algunos varones, pero estudiarlos es mucho más sencillo que a las mujeres y, por lo general, acompañan de manera activa”.

Estudios que debe realizarse el hombre

La doctora Mayer sugiere que se lleven a cabo:

Un examen físico.

Un ecodoppler color testicular.

Un espermograma.

“Con eso, tenemos una gran idea sobre la situación reproductiva de nuestro consultante y en función a los resultados, se evalúa si se necesita pedir otro tipo de estudios”, dijo la médica, que agregó: “El espermograma es, por excelencia, el estudio que tenemos para evaluar cómo está el factor masculino, pero hay que aclarar que no es una prueba de paternidad ya que un espermograma es un parámetro variable, una foto del momento”.

La especialista manifestó: “Siempre es importante confirmar nuestro diagnóstico con 2 espermogramas debido a que son múltiples las variables que hay que evaluar para identificar que estamos frente a una pareja infértil. Hay cuadros más severos como recuento muy bajo de espermatozoides o muy mala movilidad que sí confirman la dificultad de lograr un embarazo naturalmente”.

En caso de que haya un bajo recuento espermático, “hay que identificar la causa y hacer un tratamiento adecuado” y explicó:

Si la causa es un varicocele, hay que corregirlo quirúrgicamente.

Si hay alguna obstrucción en las vías seminales, también se puede corregir.

Si hay algún déficit hormonal, identificarlo y hacer el tratamiento acorde. Se puede estimular el testículo con hormonas.

Si se debe al consumo de anabólicos o testosterona, se debe suspender.

La obesidad también puede impactar en la calidad y cantidad de espermatozoides, es importante identificar los hábitos de esa persona.

Hay complejos vitamínicos que pueden mejorar la cantidad y movilidad.

Qué es la azoosperma

La azoosperma es la ausencia de espermatozoides en el eyaculado y este motivo se puede deber dos causas: a que el testículo no los esté generando o que los genere y estos, por alguna causa obstructiva (en algún conducto a lo largo del recorrido que hace el espermatozoide) no puedan salir. “Con el examen físico y estudios, ya podemos identificar cuál de estas dos causas se trata. Estos pacientes son candidatos a biopsia testicular”, dijo Mayer.

“A tener espermatozoides lentos, se lo denomina astenozoospermia. Hay que estudiar la causa, ya que se puede deber a muchos motivos, como varicocele, hábitos, estrés, tabaco, haber tenido fiebre recientemente. Se identifica la causa y se trata, y en simultáneo se puede dar un complejo vitamínico que tiene una función específica sobre el testículo para optimizar la movilidad”, especificó.

¿Se puede ver en el semen si el hombre está pasando por alguna enfermedad?

“El color del semen esperable es transparente y blanquecino. Hay que tener en cuenta que el color amarillento se puede deber a que hace mucho que no hay eyaculación o podría deberse a una causa infecciosa, como el color verdoso también se debería a infección. En estos casos, hay que pedir un cultivo del semen para identificar el germen y tratar la infección ya que puede impactar en el potencial fértil, informó.

Además, manifestó: “Múltiples enfermedades pueden afectar la calidad de los espermatozoides, ya sea transitoriamente o de manera definitiva. Hay síndromes genéticos, enfermedades infecciosas, alteraciones metabólicas, efectos adversos de medicamentos o tratamientos hormonales que impactan directamente en la calidad del semen”.

“Es fundamental en el contexto de una pareja que busca fertilidad, empezar a estudiar a ambos en paralelo, ya que, habitualmente, es la mujer la que empieza con los estudios y el varón solía consultar al tiempo”, dijo. Y añadió: “Afortunadamente existe la criopreservación de semen, en pacientes que van a exponerse a quimioterapia o radioterapia. Es muy importante la consejería médica en estos casos, ya que muchas veces, el daño en las células germinales puede ser irreversible”.

Mitos y verdades sobre la fertilidad masculina

¿El líquido preseminal puede embarazar?: “Sí, el líquido seminal es la secreción de unas glándulas que se encuentran en la uretra. Es transparente y viscoso y tiene el fin de lubricar a la uretra preparándose para la expulsión del bolo seminal (que sí contiene espermatozoides). Sucede que hay espermatozoides que se pueden alojar en estas glándulas y expulsarse con el líquido preseminal, como también pasa que muchos pacientes no pueden controlar con exactitud el momento de la eyaculación o que se escapen algunos espermatozoides durante la excitación. Por eso, decimos que el líquido preseminal puede embarazar”, expresó.

¿Los alimentos pueden producir más esperma?: “Si, pueden mejorar la calidad y lo más importante es entender que los hábitos tienen un impacto directo en nuestra salud integral, sexualidad y fertilidad”. Ante esta situación, Mayer recomendó: “Hacer actividad física, evitar el cigarrillo, las drogas y el alcohol. Además, tener una alimentación que evite las grasas saturadas y los ultraprocesados, la dieta mediterránea con más frutas, verduras y frutos secos, es excelente”.

¿Qué implicancias juega el rol de la sexualidad en la fertilidad?: “Muchas parejas refieren que los encuentros se vuelven rutinarios. La clave es no perder la capacidad de juego y de conectarnos con la otra persona a través de los sentidos. También, identificar los días fértiles y que haya eyaculación intravaginal esos días, y el resto de los días, tener encuentros sexuales con un juego más libre”.

¿Es lo mismo cantidad que calidad?: “Si bien la vivencia de la sexualidad es muy personal, puede haber encuentros con muchos orgasmos, un coito prolongado o un encuentro atrás de otro, pero esto no es sinónimo de placer, ni de conexión. Tendemos a medir la sexualidad por presiones sociales que se convierten en exigencias y ansiedad, pero lo único que hacen es alejarnos de conectarnos con los sentidos, nos alejan de la persona con la que compartimos la intimidad y el placer. Tenemos que aprender a apagar la cabeza y entregarnos, sin estar a la espera de resultados”, indicó Mayer.

¿Entre hombres se habla de sexualidad?: “Hablar es el fin del tabú, del silencio y del sufrimiento. Estamos atravesando un cambio de paradigma, donde lentamente se empiezan a abrir más estos temas, pero sigue siendo uno tabú. Lo curioso es que si un varón habla con un amigo a solas, puede haber una comunicación empática y contenedora, pero en grupo siguen existiendo esos comentarios machistas y hegemónicos donde todos ríen y avalan”, dijo. “Esas situaciones perduran y cuesta asumir una dificultad en la sexualidad retrasando la consulta urológica y sexológica. Sigo teniendo pacientes que tardan décadas en consultar como, por ejemplo, frente a una eyaculación prematura. No son máquinas, antes de ser varones son personas con emociones, además es nuestra responsabilidad también desde el consultorio abrirles el tema, porque por vergüenza muchas veces no saben a quién consultar”, agregó Mayer.

¿Hay prejuicios sobre ir al urólogo?: “Sí, a la gente más grande le suele costar más, sumado a que solo se nos asocia con el temido tacto rectal. Hay muchos varones que siguen vivenciando el tacto como una ruptura de la integridad de la masculinidad, sin entender que la urología es mucho más amplia, es salud genital, prevención de ITS y oncología, fertilidad, control prostático. Es una especialidad muy amplia y diversa, atendemos todos los géneros y todas las edades”.

¿En la escuela existe la enseñanza sobre el cuidado y el valor de la sexualidad?: “Sí, está presente desde la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), pero es importante reforzar desde los hogares. No podemos dejar todo en manos de la escuela. El hogar debe ser un lugar de contención”. Y aseveró: “Tenemos que buscar herramientas para acompañar los cambios puberales, la menstruación y el placer de los niños. Es paradójico que les damos la mejor educación, pero silenciamos estos temas desde el hogar y es ahí donde perpetuamos el tabú, dejamos muchas veces un vacío que es muy peligroso. Todas las personas somos seres sexuales desde que nacemos hasta el último día de nuestras vidas. La sexualidad es natural”.

¿Qué implica tener una sexualidad libre y de cuidado?: “Se asocia a conocer nuestros genitales, hacerse cargo del propio placer, aceptar y cuidar el cuerpo y la salud integral. Asimismo, aprender a desarrollar vínculos sanos, estar alineada o alineado con la propia energía sexual, con la creatividad, el deseo. Hay que entender que todas estas aristas se van enlazando, fluctuando y que nuestra sexualidad es muy flexible”, culminó Mayer.

FUENTE: TN