Con apoyo externo, abrieron cuentas en redes sociales y empezaron a mostrar su vida cotidiana: momentos de oración, comidas, ejercicios y hasta a Sor Rita probándose unos guantes de boxeo enviados por seguidores. En cuestión de semanas, sumaron casi 100.000 seguidores en Instagram y miles más en Facebook. La comunidad digital no solo amplificó su situación, sino que también colaboró con alimentos, electricidad y asistencia técnica.
Embed - Monjas a la fuga: tres religiosas huyen de una residencia para volver a un convento de Austria
Las tres monjas son las últimas sobrevivientes de una comunidad religiosa que se fue extinguiendo hasta disolverse en 2024. Bernadette llegó al convento en 1948 y fue compañera de aula de la actriz Romy Schneider. Regina ingresó en 1958 y Rita en 1962. Todas trabajaron décadas como maestras.
“Antes de morir en esa residencia de ancianos, preferiría ir a un prado y entrar así en la eternidad”, declaró Sor Bernadette a la BBC tras su regreso al convento. Su frase dejó en claro que la disputa no es burocrática, sino existencial.
El retorno, sin embargo, desencadenó una respuesta formal. Harald Schiffl, portavoz del preboste Markus Grasl —quien supervisa el convento en nombre de la Abadía de Reichersberg— anunció esta semana una propuesta: podrán quedarse “hasta nuevo aviso”, pero bajo condiciones estrictas. La más polémica: cerrar sus redes sociales. Además, deben dejar de publicar contenido y garantizar que ningún externo acceda a áreas restringidas del convento.
Las religiosas no recibieron la oferta como un gesto conciliador. En un comunicado, afirmaron estar dispuestas a dialogar, pero sostuvieron que la propuesta “tiene el carácter de un contrato de silencio” y que las priva de su “única protección frente al público interesado”. Aseguran que la exigencia carece de base legal y que no contempla sus necesidades esenciales.
La negociación sigue abierta y ahora la decisión está en manos de ellas. Entre aceptar la paz del convento sin redes, o mantener la libertad digital que las convirtió en símbolo de resistencia, las monjas deberán elegir su próximo paso. O, como ya hicieron una vez, volver a desobedecer.