El término therian proviene de therianthropy y se usa para describir a personas que sienten una identificación profunda y persistente con un animal. A diferencia del furry fandom —más asociado a lo lúdico, estético o artístico— los therians insisten en que su experiencia es identitaria. Algunos hablan de un componente psicológico; otros, de una dimensión espiritual o simbólica.
Dentro del propio grupo hay matices. Hay quienes describen "shifts" o cambios de percepción, estados en los que se sienten más cercanos a su identidad animal, y quienes solo lo viven de forma interna, sin expresarlo corporalmente. La mayoría subraya que no creen ser literalmente animales ni buscan derechos legales como tales, sino respeto por su vivencia personal.
Redes sociales, visibilidad y polémica
La expansión del tema en redes también trajo polémica. Algunas voces, incluso dentro de la comunidad LGBT, manifestaron incomodidad o temor a que estas identidades sean usadas como argumento para deslegitimar luchas históricas por derechos sexuales y de género. El debate se tensó entre quienes defienden la autoidentificación sin condiciones y quienes advierten sobre posibles confusiones conceptuales.
Especialistas en salud mental suelen hacer una distinción clave: identificarse como therian no es, en sí mismo, un diagnóstico ni una patología. El foco, señalan, debería estar en el bienestar de la persona y en si esa identificación genera sufrimiento o interfiere con la vida cotidiana. Mientras tanto, el fenómeno sigue creciendo, empujado por una generación que encuentra en internet un espacio para nombrar experiencias que antes quedaban en silencio.