Así podés fortalecer abdomen, core y lumbares.
Para realizarlo correctamente, primero hay que acostarse boca arriba con las piernas completamente estiradas. Quienes necesiten mayor apoyo pueden colocar las manos debajo de los glúteos para favorecer la estabilidad lumbar. Desde esa posición, elevar lentamente ambas piernas sin despegar la espalda del suelo ni arquear la zona baja. Luego, descender de forma controlada, procurando que los pies no lleguen a tocar el piso antes de comenzar una nueva repetición.
La respiración también desempeña un papel importante. Lo recomendable es mantener un ritmo constante durante todo el ejercicio, evitando contener el aire. De esta manera, lograremos la activación de la musculatura profunda del abdomen y mejoraremos el control del movimiento. En cuanto a las repeticiones, bastará con realizar 3 series de 10 abdominales.
Algo fundamental sobre este ejercicio es destacar la técnica por sobre el número de repeticiones. Si durante la ejecución la zona lumbar comienza a despegarse del suelo o aparece alguna molestia, lo más conveniente es reducir el recorrido de las piernas hasta recuperar una postura correcta.
Este ejercicio te permitirá tener un abdomen plano.
Realizar pocas repeticiones con buena técnica será mucho más beneficioso que completar muchas de forma incorrecta. Con la práctica constante, este ejercicio ayuda a fortalecer el abdomen, mejorar el control de la pelvis y aumentar la estabilidad del tronco, logrando un vientre plano y firme, al mismo tiempo que reducimos los dolores lumbares.