Sentir que el dinero no alcanza no solo genera estrés. También puede modificar la forma en que funciona el cerebro. Esa es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Neuroscience, que detectó que la percepción de escasez económica obliga al cerebro a trabajar más y reduce su capacidad para resolver problemas cotidianos.
Pensar todo el tiempo en que "no alcanza" cambia la forma en que funciona el cerebro
Una investigación científica encontró que la preocupación constante por el dinero consume recursos del cerebro y dificulta la toma de decisiones, la planificación y la adaptación a nuevas situaciones, incluso en personas que no tienen bajos ingresos.