Keatley señala que una taza de berro aporta el 106% de la vitamina K diaria (esencial para la salud ósea y la coagulación sanguínea), el 17% de la vitamina C diaria (para el sistema inmunitario y la salud de la piel) y el 6% de la vitamina A diaria (para la visión y la función inmunitaria). También contiene fitoquímicos, que tienen el potencial de ayudar a proteger contra diversos tipos de cáncer, y antioxidantes que favorecen la salud ocular, añade.
Otras verduras saludables
Dos de las verduras que obtuvieron una buena puntuación fueron el repollo chino y la acelga, que ocuparon el segundo y tercer lugar, respectivamente. El primero obtuvo una puntuación de 91,99, mientras que la segunda obtuvo 89,27. “Elegir entre el berro, el repollo chino y la acelga por sus beneficios para la salud es como elegir qué bombero debe liderar el rescate: todas son excepcionales para ‘apagar las llamas’ de las deficiencias nutricionales”, afirma el experto.
Además, señala que el repollo chino ofrece un perfil robusto de vitaminas C y K, además de aportar alrededor del ocho por ciento de la dosis diaria de folato, crucial para la reparación del ADN y el crecimiento celular, mientras que la acelga tiene una rica mezcla de vitaminas A, C y K.
Cómo combinar el berro con otras comidas
Keatley dice que se puede comer berro varias veces a la semana, a la vez que recomienda incorporarlo, por ejemplo, a una ensalada de espinacas, manzana y nueces o añadirlo como aderezo a sopas o sándwiches. En tanto, recomienda alternar el berro con acelga (para el magnesio), col rizada (para el calcio) y espinaca (para el hierro) para asegurar el consumo de todos los nutrientes.
También señala que el alto contenido de vitamina K del berro puede interactuar con ciertos medicamentos, especialmente anticoagulantes como la warfarina (Coumadin).
“La vitamina K desempeña un papel vital en la coagulación sanguínea, por lo que consumir grandes cantidades de berro (o cualquier alimento rico en vitamina K) puede afectar la eficacia de estos medicamentos, disminuyendo potencialmente su eficacia”, afirma y añade: “Para quienes toman anticoagulantes, es esencial mantener una ingesta constante de vitamina K, en lugar de aumentar o disminuir drásticamente las cantidades”.