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Deliciosos rosquitos de anís, jengibre y naranja: ¡Hacelos ya!

Las rosquillas de anís, jengibre y naranja son un rico y dulce bocado que los pequeños de la casa (y los no tan peques) apreciarán en esas tardes de tele y deberes. Como sabemos, las rosquillas se pueden hacer fritas u horneadas (esta receta es frita), y es uno de nuestros dulces más típicos, aunque su origen se remonta al Imperio romano. En varias regiones de España se consumen en romerías y fiestas populares. Hay muchas recetas tradicionales, de las llamadas de la abuela, de rosquillas. Son sencillas de hacer y el resultado final merece la pena.

La receta aquí presentada se elabora con anís, jengibre y naranja, lo cual aporta un toque dulzón y a un tiempo picante y cítrico. El anís es una hierba originaria de la cuenca mediterránea oriental y de Asia sudoccidental, y tradicionalmente su uso ha sido medicinal. Sus semillas son muy apreciadas en diversas cocinas para elaborar no solo dulces y pasteles sino licores. Toda la planta, cuando es joven, es comestible, y sus tallos tienen la textura parecida al apio, con un sabor más suave que el de las semillas. El jengibre, por su parte, es una especia china considerada un súper alimento, también utilizada como medicina, por sus numerosas propiedades, y como parte fundamental de la cocina, por su característico y fuerte sabor.

Ingredientes:

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500 gramos de harina

150 gramos de azúcar

100 ml de aceite

4 huevos

50 ml de anís

Ralladura de una naranja

1 cm de raíz de jengibre rallada

15 gramos de levadura química

Aceite de oliva para freír

Cómo preparar rosquillas de anís, jengibre y naranja:

En un bol echar los huevos, añadir el azúcar, el aceite y el anís.

Agregar la ralladura de naranja y de jengibre.

Mezclar todo bien.

Incorporar la harina y la levadura e integrar todo. Trabajar hasta obtener una masa homogénea y lisa.

Cubrir con papel film y dejar reposar por 30 minutos.

Engrasar las manos con aceite y formar las rosquillas con porciones de la masa.

Hacer bolas pequeñas y luego introducir el dedo índice en el medio para formar el agujero central (con cuidado de no abrir demasiado).

En una cacerola grande, poner a calentar aceite suficiente.

Meter las rosquillas de dos en dos (dependiendo del tamaño) y dejar que se doren por todos lados.

Sacar y reservar en papel absorbente.

Cuando tengas las rosquillas de anís, jengibre y naranja ya hechas, rebózalas en azúcar glas para darles el toque final. Otra opción es diluir un poco de miel en agua y verter un poco sobre ellas. Verás que se terminan en tiempo récord. Puedes acompañar con un vaso de leche fría o con una deliciosa taza de chocolate bien espeso.