La primera parte comienza con la entrada del sacerdote y de quienes lo acompañan. En muchas iglesias, el ingreso se realiza mientras los fieles cantan una canción religiosa.
Frente al altar, el sacerdote hace la señal de la cruz y saluda a la comunidad. Después llega el acto penitencial, durante el cual los participantes reconocen sus faltas y piden perdón a Dios. En ese momento también se pronuncia la oración conocida como "Señor, ten piedad".
En determinados días, especialmente los domingos fuera de Adviento y Cuaresma, se canta o recita el Gloria. Los ritos iniciales terminan con la oración colecta, en la que el sacerdote reúne las intenciones de la comunidad y las presenta a Dios.
Esta etapa tiene como objetivo preparar a los fieles para escuchar las lecturas bíblicas y participar de la Eucaristía.
Las lecturas, el Evangelio y la homilía
La segunda parte es la Liturgia de la Palabra, durante la cual se leen distintos pasajes de la Biblia que cambian según el día y el calendario religioso.
En las misas dominicales generalmente se realizan tres lecturas. La primera suele proceder del Antiguo Testamento, aunque durante el tiempo de Pascua se utiliza el libro de los Hechos de los Apóstoles. Después se canta o recita un salmo y se realiza una segunda lectura, habitualmente tomada de las cartas de los apóstoles.
La última lectura es el Evangelio, uno de los momentos centrales de esta etapa. Los fieles se ponen de pie para escucharlo, mientras el sacerdote o el diácono proclama un pasaje de Mateo, Marcos, Lucas o Juan.
Después llega la homilía, una explicación de las lecturas y de su relación con la vida cotidiana. A través de ella, el celebrante desarrolla el significado de los textos y propone cómo pueden aplicarse a situaciones concretas.
La homilía es obligatoria los domingos y días de precepto en las misas con participación del pueblo, salvo una causa grave.
Esta parte suele terminar con el Credo, que se recita los domingos y en determinadas celebraciones, y con la oración de los fieles. En ella se realizan peticiones por la Iglesia, los gobernantes, las personas que atraviesan dificultades y otras necesidades de la comunidad.
La Eucaristía, el momento central de la misa
La tercera parte es la Liturgia Eucarística, considerada el centro de la celebración católica.
Comienza con la preparación de las ofrendas. El sacerdote recibe el pan y el vino, los presenta en el altar y realiza distintas oraciones.
Después empieza la Plegaria Eucarística, durante la cual da gracias a Dios y recuerda la Última Cena de Jesús con sus discípulos.
Uno de los momentos más importantes es la consagración. El sacerdote pronuncia las palabras de Jesús durante la Última Cena y, según la fe católica, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, aunque mantienen su apariencia.
Durante la consagración, los fieles suelen permanecer de rodillas como señal de adoración y respeto.
Más adelante, la comunidad reza el Padrenuestro y llega el rito de la paz, en el que los presentes pueden expresar un gesto de paz a quienes tienen cerca.
Finalmente, comienza la comunión. Los católicos que están debidamente preparados pueden acercarse para recibir la hostia consagrada, que la Iglesia considera el Cuerpo de Cristo.
No es obligatorio que todas las personas presentes comulguen. Quienes no pueden o no desean hacerlo igualmente pueden participar de las oraciones y permanecer en sus lugares.
Después de la comunión se guarda un momento de silencio o se realiza un canto, y el sacerdote pronuncia una oración final.
La bendición y la despedida
La última parte de la misa se conoce como ritos de conclusión y sirve para cerrar la celebración.
En este momento pueden realizarse avisos relacionados con las actividades de la parroquia. Después, el sacerdote saluda a los fieles y les da la bendición.
La despedida tiene un significado particular dentro de la Iglesia: los participantes son enviados a continuar en su vida diaria aquello que celebraron durante la misa.
Para los católicos, la celebración también representa un compromiso de llevar sus creencias a las acciones cotidianas.