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Aseguran que el ayuno intermitente no elimina la panza

La acumulación de grasa en la panza es una respuesta evolutiva ante el hambre. Saltearse comidas para reducirla puede tener el efecto contrario.

El ayuno intermitente es un recurso que algunas personas usan con el objetivo de reducir algunos kilos de más, en especial para los que se acumulan en la panza. Sin embargo, investigadores australianos encontraron que la grasa visceral se volvió resistente a este tipo de plan alimentario.

Algunos famosos como Jennifer Aniston, Beyonce, Hugh Jackman, Ben Affleck y Nicole Kidman confesaron que dejan de comer varias horas en el día para mejorar su metabolismo. Por lo general, lo hacen durante 16 horas, período que incluye el sueño y unas horas más.

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Qué tipos de grasa son más resistentes

Según el estudio de la Universidad de Sidney, de Australia, la localización de la grasa corporal es importante, y algunas acumulaciones son más difíciles de perder según la zona.

El equipo de investigación dirigido por el doctor Mark Larance examinó los tipos de tejido graso de diferentes áreas corporales para comprender su papel durante el ayuno diario. Los hallazgos fueron publicados en Cell Reports, una revista científica revisada por pares.

Los tipos de grasa donde se encontraron cambios incluyeron la visceral, que es tejido graso que rodea nuestros órganos incluyendo el estómago, y grasa subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel y se asocia con una mejor salud metabólica.

“Aunque la mayoría de la gente pensaría que todo el tejido graso es el mismo, la ubicación hace una gran diferencia”, dijo el autor principal, Larance, del Centro Charles Perkins y de la Escuela de Ciencias de la Vida y el Medio Ambiente de la Universidad de Sidney.

En teoría, el tejido graso proporciona energía al cuerpo liberando ácidos grasos al torrente sanguíneo, pero en este caso se pudo comprobar que la grasa visceral se volvía resistente a esta liberación.

También registraron señales de que la grasa abdominal y subcutánea aumentaba su capacidad para almacenar energía como grasa, probablemente para reconstruir de forma rápida el almacén de adiposidad antes del siguiente período de ayuno.

En otras palabras, la grasa acumulada en la barriga, entraría en un “modo de conservación”, adaptándose y resistiendo al ayuno intermitente y a la pérdida de peso.

En el trabajo de investigación, se llegaron a examinar más de 8.500 proteínas de los depósitos de grasa abdominal gracias a una técnica llamada proteómica, creando así un catálogo de cambios asociados al ayuno intermitente.

La proteómica, o el estudio de las proteínas, se basa en monitorizar los cambios que se producen en las proteínas en determinadas condiciones. En este caso, daría una imagen más completa del funcionamiento interno del tejido graso durante la carencia de alimentos.

Los resultados sentarán las bases para futuros estudios, que diseccionarán las moléculas responsables de por qué la grasa visceral es resistente a la liberación de energía durante el ayuno, y ayudarán a determinar qué planes de dieta serían más beneficiosos.

“Este tipo de investigación ha sido habilitado por estos nuevos instrumentos que nos permiten ‘mirar más allá de la farola’, es una hipótesis que genera. Sabíamos que encontraríamos algo, pero no sabíamos qué”, explicó Larance.

FUENTE: TN