Hace 39 años, cuando ella nació, su familia materna no aceptó a su padre, y eso lo obligó a mudarse. Cuando ella cumplió dos años él se marchó y le quedaron tres fotos."Cuando salgas del cuarto oscuro quedate así charlamos", le dijo Alberto -su papá- a Natalia. Ella entró y votó como pudo, los nervios ya le ganaban la pulseada. Volvió al patio de la escuela y la charla de reencuentro, conocerse y reconocerse duró cerca de dos horas.El episodio le aclaró el panorama a Natalia: "Entendí un montón de cosas que me fueron pasando en la vida, y también lo entendí a él, porque me demostró que siempre estuvo cerca mio, aunque nunca se animó a hablarme. Yo no guardo rencor por él, y quise contar mi historia para que otros se animen a investigar sobre su pasado".Ahora es tiempo de tomarse un respiro, de dejar que decanten las emociones. Natalia le dio su número de teléfono a Alberto. Quedaron en hablarse cuando les surja la necesidad. Este domingo, la vida le dio una nueva oportunidad, una "segunda vuelta", como publica el medio cordobés, a un padre y a una hija.