Fiel a su estilo, se rió de algún salto en la lectura del discurso y también se tomó el tiempo de tener miradas cómplices con algunos de los legisladores.El primer mandatario inició sin eufemismos, haciendo referencia a su periodo como vice diciendo: "En aquél momento dije que venía desprovisto de egoísmos o parcialidades, convencido que los sanjuaninos hace tiempo ya, habíamos comenzado a construir un proyecto colectivo compartiendo sentimientos, sueños y valores. También les dije que estaba convencido que, para construir el San Juan que queremos, no hay banderías, no hay oficialismo ni oposición, y que había que superar los discursos individuales y antagónicos y apostar al diálogo franco y abierto. Que aquellos valores de los que depende el éxito son el honor, el esfuerzo, el coraje, la honradez, el patriotismo y la lealtad. Que cada uno debe hacer bien lo que le toque hacer y que los proyectos individuales deben aportar y se deben articular con el proyecto colectivo".