Esta realidad ha impactado directamente en la rentabilidad de los comercios de barrio. Parra confirmó que, durante el último año, aproximadamente el 20% de las carnicerías en San Juan debieron cerrar sus puertas. "Bajar una media res hoy cuesta un millón de pesos. Muchas carnicerías no tienen ese circulante y, con la venta frenada, el negocio se vuelve insostenible", señaló.
El mostrador refleja la crisis de manera directa. Los clientes ya no piden por peso, sino por monto fijo de dinero, lo que reduce drásticamente la cantidad de kilos que llevan a sus hogares. Ante los precios de la carne vacuna (que oscila entre $20.000 y $25.000 el kilo de bife), el cerdo se ha convertido en la opción principal, con valores que rondan entre los $7.000 y $9.000.
En cuanto a los cortes vacunos, la demanda se ha desplazado hacia las opciones más económicas:
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Lo más vendido: Carne molida, osobuco y cortes comunes.
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Cortes en falta: El lomo y la punta de espalda empiezan a escasear en algunas zonas debido a que, al no venderse el resto de la vaca, las carnicerías no reponen mercadería con la misma frecuencia.
Para Parra, el precio de la carne está actualmente "planchado" debido a la nula demanda, pero descartó cualquier tipo de baja en el futuro cercano. "La hacienda es escasa porque el productor, si no vende, no produce vaca. Es más probable que veamos una recomposición de sueldos —que también veo lejana— a que el precio de la carne baje", concluyó de forma tajante.