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La intendenta vetó el Presupuesto 2026 y recrudece el conflicto en Chimbas

La intendenta de Chimbas vetó de manera total el Presupuesto 2026 aprobado por el Concejo Deliberante, al considerar que hubo un avance sobre facultades exclusivas del Ejecutivo.

La crisis política en Chimbas sumó este miércoles un nuevo capítulo. La intendenta Daniela Rodríguez formalizó el veto total al Presupuesto 2026 aprobado por el Concejo Deliberante y, a través de un extenso comunicado, expuso los fundamentos de una decisión que profundiza el enfrentamiento institucional dentro del municipio.

Según sostuvo la jefa comunal, la ordenanza sancionada por el cuerpo legislativo no respeta el proyecto original enviado por el Ejecutivo y constituye un “grave avasallamiento de competencias”. En ese sentido, remarcó que el Concejo excedió su rol al modificar partidas, crear gastos y redefinir prioridades, atribuciones que consideró exclusivas del Ejecutivo municipal.

Uno de los puntos centrales del veto fue el incremento de los fondos destinados al funcionamiento del Concejo Deliberante. De acuerdo con lo señalado, la ordenanza asigna cerca de $4.000 millones al órgano legislativo, una cifra que calificó como desproporcionada y que, según advirtió, impacta de manera directa en la posibilidad de sostener políticas públicas, servicios esenciales y mejoras salariales para trabajadores y contratados municipales.

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Rodríguez también cuestionó la decisión del Concejo de incrementar su remuneración como intendenta, al interpretar que esa medida tendría como efecto final elevar los ingresos de los concejales, ya que la Carta Orgánica Municipal fija los haberes legislativos en relación con el salario del Ejecutivo. A esto sumó críticas por la reasignación de partidas propias del Ejecutivo hacia el Legislativo y por la creación de una estructura administrativa paralela, con nuevos cargos políticos y áreas que —según afirmó— carecen de sustento legal.

La intendenta aseguró que, antes de avanzar con el veto, se intentaron instancias de diálogo formales e informales, sin alcanzar acuerdos. En ese marco, defendió la decisión como un “deber jurídico” y no como una definición política, al señalar que el objetivo es preservar el orden constitucional, la división de poderes y la gobernabilidad del departamento.

El conflicto tiene antecedentes inmediatos. En diciembre, el Concejo Deliberante aprobó el Presupuesto 2026 con modificaciones en el reparto de recursos. En ese momento, desde el Ejecutivo ya se había advertido que esos cambios podían alterar la planificación financiera y comprometer el pago de sueldos, bonos y el normal funcionamiento de áreas operativas.

Tras conocerse el veto, el presidente del Concejo Deliberante, Ariel Rivero, respondió a la decisión y puso el foco en que el rechazo haya sido total y no parcial. Aseguró que el presupuesto no fue modificado en su monto global, sino que se realizaron reasignaciones de partidas, una herramienta que consideró legal y habitual. Además, buscó llevar tranquilidad a la comunidad al garantizar la continuidad de obras, servicios, asistencia social y el pago de salarios y beneficios a los trabajadores municipales.