Más allá de lo artístico, la feria volvió a exhibir su rol estratégico dentro de la política cultural y productiva de la provincia. Impulsada bajo un esquema público-privado, la iniciativa no solo promueve la comercialización de piezas, sino que también dinamiza el turismo, genera empleo y proyecta a San Juan en el circuito nacional e internacional de las artesanías.
Entre los premios principales, el primer Premio Adquisición de la organización fue para un set de cubiertos de acero inoxidable de Santiago Gallegos (Carlos Paz), mientras que el segundo quedó en manos de Juan Cruz Ferreyra (Santa Fe) por un mate artesanal.
En paralelo, el Gobierno provincial distinguió a una serie de obras que pasarán a integrar el patrimonio del Mercado Artesanal Luisa Escudero, reforzando el valor de la artesanía como expresión identitaria.
Entre los galardonados se destacaron nombres de diferentes regiones, pero también hubo una fuerte presencia sanjuanina. Guillermo Bavio fue reconocido por una hachuela estilo Bowie, Patricia Casivar por un tejido en telar criollo, Aldo Reyes Villegas por una cincha de cuero y Julio Atencio por un cuenco tallado en algarrobo negro, entre otros.
La diversidad de rubros —orfebrería, cuchillería, textilería y madera— reflejó el alcance de la feria y la riqueza del trabajo artesanal, con piezas que combinan técnicas tradicionales y diseño contemporáneo.
Además, el jurado otorgó menciones especiales a creadores de distintas provincias y países, incluyendo representantes de San Juan como Roque Poblete, distinguido por un poncho de lana natural, y Domingo Illanes, por un mortero tallado en piedra.
Con cada edición, la feria no solo reconoce trayectorias y talentos emergentes, sino que consolida un circuito económico que conecta producción, cultura y turismo, reafirmando el lugar de San Juan como un polo clave en el mapa artesanal argentino.