El abordaje territorial que se realiza en la zona afectada revela situaciones dolorosas. Detrás del fuego, las historias, los sueños que se derrumban y la angustia de perderlo todo, en un momento tan delicado en materia de economía actual. Esta es la historia de Oscar, un apicultor oriundo de Chimbas, que luego de12 años de trabajo en Zonda, perdió todo en minutos.
La amargura en su voz es ineludible. El dolor atraviesa cada palabra que dice cuando le consultan por cómo se siente. "Me ha costado mucho hacerlas a las abejas", dice mientras muestra sus manos cubiertas de tizne por el sello del fuego. Con palabras quebradas, alcanzó a relatar la odisea de salir de la casa, cuando vio el fuego tocando casi a su puerta.
Oscar advirtió minutos antes la presencia de un hombre que estuvo en el lugar. "Luego vino la llamarada", relata y asegura que ese hombre extraño pudo haber iniciado el fuego. "El viento recién estaba empezando", remarca.
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Cuando Oscar vio la inmensidad de las llamas que se estaban avivando con las ráfagas del Zonda, escapó seguro de que, si no lo hacía, podía perder la vida. En su relato, también, aseguró que esta no es la primera vez que alguien intenta prender fuego en la zona. "Pero hasta ahí nomás hemos llegado", dice.