Estos datos se obtienen del estudio de cateo realizado, en septiembre último, en puntos estratégicos de la Cordillera donde se realizaron diversas mediciones -in situ- de altura y densidad de la nieve, entre otros.
A esto se le suman los registros históricos de derrame con los que cuenta el Departamento de Hidráulica desde el año 1910 y los datos que toman de forma automática, cada 3 horas en las 7 estaciones nivometeorológicas ubicadas en diversos puntos de las cuencas de los ríos San Juan y Jáchal. Estos insumos son los que se analizan para la elaboración del pronóstico hídrico.
En este instrumento, de carácter anual, se trabaja con los valores medios. También se brinda un valor superior y uno inferior, sujetos a un coeficiente de variación que está en el orden del 15 o al 20%.
El aporte del ciclo que finalizó el 30 de septiembre pasado fue de 1061 hm3 y la erogación total fue de 822 hm3. Estos valores de pronóstico, tanto el del ciclo pasado como el que se presentó hoy, se ubican por debajo del promedio histórico, tanto en el Río San Juan, como en el Río Jáchal. Los regímenes para ambos ríos se califican como muy secos entre -30% a -45% menos que la media histórica.