San Juan
Jueves 12 de Abril de 2018

El Bebe, un hombre querible, incansable y de visión estratégica

Hizo mucho por la minería, diseño un proyecto para construir 7 diques, logró que la 150 fuera declarada ruta internacional y licitó el Centro Cívico.

Era, según lo definían sus amigos, muy campechano, se hacía querer y tenía mucha facilidad para hacer relacionarse con la gente. Sin embargo, también era "muy leche hervida cuando lo sacaban de las casillas". Fue un hombre con una gran vida social y cultural, además de ser el motor de proyectos y obras estratégicas que sus sucesores continuaron y persisten hasta estos días como ejes clave del desarrollo de San Juan.


Durante sus mandatos de gobernador, la jornada normal de trabajo del "Bebe", como le decían los amigos a Carlos Enrique Gómez Centurión, comenzaba a las 9 y se extendía hasta las 14, para regresar a su oficina a las 17,30, donde permanecía hasta las 22. Era normal que no existieran los límites horarios para él, pues se lo recuerda como un hombre de gran vida social y cultural.


Para el personal estable de la Casa de Gobierno, el signo distintivo de las gestiones del "Bebe" fue su vertiginoso ritmo de trabajo. "A diferencia con otros gobernadores, Gómez Centurión daba pocas audiencias personales y estas eran generalmente cortas. Prefería recibir a entidades o grupos, con lo que ahorraba tiempo", recuerdan.


Cuando en pleno proceso militar lo designan gobernador, necesitaba un consenso más amplio que fuera más allá del ojo del presidente de facto Alejandro Lanusse y que tuviera como protagonistas a los partidos políticos con más fuerza en San Juan. Y para conseguirlo, armó una especie de equipo de coalición y sumó a ministros provenientes de distintas fuerzas.


En la primera gestión, una de sus características fue hacer giras por los departamentos. Aseguran quienes fueron sus colaboradores que el gabinete en pleno se instalaba en el interior y tomaba decisiones en presencia de los habitantes de las diferentes comunas.


En esos días interminables de trabajo, no tuvo empachos en romper el molde y salir a seguir muy de cerca el trabajo de sus funcionarios y las reparticiones del Estado. Solía llegar de improviso acompañado por periodistas a las 7 de la mañana a alguna oficina para controlar personalmente que todos estuvieran en sus puestos.


En la etapa democrática, muchas de esas cosas se dejaron de lado. En cambio aumentó mucho su contacto con la gente, especialmente con sectores importantes de la vida provincial. En ese sentido privilegió las relaciones con los diputados, los intendentes, con los sectores gremiales y con la gente de la cultura y el deporte. "Muchas de estas reuniones – recuerdan los funcionarios de carrera-, se hacían durante almuerzos que solían prolongarse hasta las 5 de la tarde". Almuerzos que no se resumían a diputados o intendentes de su partido, sino que recibía también a los representantes de la oposición.


Gómez Centurión estaba convencido que la minería tenía que ser el principal envión de despegue y crecimiento económico de la provincia, poniendo a sus funcionarios a trabajar en objetivos vitales para la actividad. Entre otras cosa, montó el Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM), el laboratorio ecológico CICAMI e impulsar leyes para regular lo que él entendía iba a ser el desembarco y fortalecimiento de la megaminería.


En los 70´ logró un avance fundamental en materia caminera. Por sus gestiones ante la Nación, la Ruta 150 fue declarada internacional como primer paso para ser concebida como una salida al Pacífico para la producción argentina. Además, hizo los principales accesos a la ciudad de San Juan.


Su ministro de Economía entre el 71 y el 73 fue Ricardo Basualdo, quien lo recordó por el acierto de lanzar un ambicioso proyecto que a la larga se convirtió en el edificio que nuclea al grueso de la administración pública. En aquellos años que se diseñó y lanzó la licitación del gigante Centro Cívico.


También fue al autor de un megaproyecto para dotar de agua a una provincia desértica y árida como San Juan: la construcción de 7 diques sobre el lecho del Río San Juan. Gómez Centurión puso la piedra basal del de Ullum, al que concebía como una gran opción de esparcimiento para los sanjuaninos. "La gente va a los esteros de Zonda y a la pileta, necesitamos algo más grande para que disfrute del agua", decía.

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