La víctima no había pasado la noche en el domicilio, sumado al desgaste de la relación, todo terminó de la peor manera. La agresora se dirigió al cuarto, donde descansaba su pareja y comenzó a recriminarle la ausencia. Ambos tuvieron una discusión y, en oportunidad en que la víctima se disponía a dejar el dormitorio, la agresora violentamente le propinó un codazo, que impactó en el abdomen, causando dolor en la víctima.
Ya en la cocina, continuó la acalorada discusión, la denunciada tomó un cuchillo, y comenzó a insultar a la pareja. La víctima, atemorizada por lo que hacía, se dispuso a abrir la puerta de entrada y la agresora, con fuerza, le tomó la muñeca de la mano izquierda jalándola hacia atrás, mientras le decía “de acá no te vas”. La víctima logró abrir la puerta y les solicitó a sus hijos que le pidieran ayuda a su vecina, quienes salieron corriendo de la vivienda.
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Segundos más tarde, la vecina se hizo presente en la vivienda, y le preguntó a la víctima si estaba todo bien, afirmando que ya había llamado al 911, haciéndose presente personal de la Unidad Operativa Centenario. Así fue como detuvieron a la mujer agresora.