En paralelo a las versiones políticas, el proyecto seguía avanzando: recientemente la UNSJ renovó el convenio con China para terminar la construcción y montaje. Las últimas piezas electrónicas ya llegaron al país y se espera su traslado a Barreal para completar la instalación.
Señales hacia Washington
Desde la Casa Rosada reconocieron que dar de baja el radiotelescopio sería “un gesto directo hacia Washington” en el marco de un acuerdo mayor que incluye habilitar presencia militar estadounidense en la Base Naval de Ushuaia, además de reforzar el vínculo político y financiero.
En ese paquete también figuran la compra de equipamiento militar norteamericano y la incorporación de Argentina como “socio global” de la OTAN. Fuentes oficiales aseguran que el objetivo central es garantizar apoyo económico del Tesoro estadounidense para afrontar vencimientos de deuda de US$4000 millones en enero y otros US$4500 millones en julio.
Una pulseada que excede a San Juan
El debate por el CART se suma a reclamos históricos de Estados Unidos sobre la base de observación espacial que China posee en Neuquén y sobre proyectos estratégicos como el frustrado puerto chino en Tierra del Fuego. Además, Washington pidió revisar el swap de monedas con Beijing y frenar inversiones chinas en telecomunicaciones y minería.
La disputa se enmarca en la creciente influencia de China en América Latina, que en países como Brasil, Chile y Perú ya supera en volumen de intercambio al de Estados Unidos. En Argentina, si bien esa diferencia no es tan amplia, el peso chino es clave en áreas estratégicas.
El valor científico del CART
El radiotelescopio de Calingasta comenzó a gestarse en 2007 con el objetivo de estudiar regiones de formación estelar, detectar fenómenos como agujeros negros y aportar a la geodesia espacial, fundamental para calcular trayectorias de misiones en el espacio.
Investigadores del Conicet remarcan que se trata de una herramienta única en el hemisferio sur y que, además, podría convertir a San Juan en polo de investigación astronómica internacional. El financiamiento provino en gran parte de la Academia de Ciencias de China, que ya aportó más de 3 millones de dólares para obras civiles en el Observatorio Cesco, incluyendo centros de investigación y hospedaje para científicos.
Un escenario abierto
Desde la Universidad Nacional de San Juan sostienen que el cronograma técnico sigue en pie, pero reconocen que la política internacional puede alterar los tiempos e incluso dejar la obra inconclusa.
El futuro del CART está atado ahora al delicado equilibrio entre la necesidad de financiamiento externo, la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China y el lugar de la ciencia argentina en ese tablero global.