Los investigadores revisan cámaras de seguridad, grabaciones y registros de movimientos para reconstruir cómo salió de la comisaría.
Según pudo confirmar este medio con fuentes judiciales, el candado quedó abierto y esa falla facilitó la fuga. La investigación busca determinar quién tuvo a su cargo esa medida de seguridad y si se trató de una negligencia o de una acción intencional.
Por el momento, ninguna de las dos hipótesis está confirmada.
La sospecha se concentra en un efectivo policial. La revisión de las imágenes y de los registros internos apunta a establecer quién estaba a cargo durante el procedimiento y qué ocurrió antes de que Díaz lograra salir por el sector trasero de la dependencia.
La mujer estaba alojada en la celda femenina por una causa de presunto hurto agravado por la participación de una menor. La investigación se inició luego de que su hija, de 15 años, fuera señalada por la sustracción de una prenda en un local de avenida Rioja, entre Libertador y Laprida, en Capital.
La madre habría incitado y participado del hecho.
Díaz escapó alrededor de las 4 de la mañana. La salida se habría producido por una puerta trasera que contaba con un pasador, pero no tenía un candado colocado.
Tras la fuga, la fiscalía solicitó el análisis de las cámaras y abrió una línea de investigación sobre el posible incumplimiento de los deberes de seguridad.
La búsqueda terminó en el barrio Belgrano, en Rawson, donde la mujer fue encontrada en una vivienda de un hombre conocido como “El Negro Tara”. La recaptura se concretó sin incidentes.
Ahora, la investigación se concentra en establecer la responsabilidad del efectivo que habría dejado abierto el candado. La fiscalía espera avanzar con su identificación entre lunes y martes, mientras continúa analizando si la falla fue producto de un descuido o si hubo una intención detrás de la fuga.
Por Gabriel Rotter.