De acuerdo con su relato, el martes pasado fue a buscar las alhajas y advirtió que ya no estaban en el lugar donde solía guardarlas. Tras revisar la vivienda y no encontrarlas, concluyó que habían sido sustraídas.
Según la estimación realizada por la propia damnificada, el valor de las piezas rondaría los tres millones de pesos. La investigación preliminar determinó que el hecho fue caratulado como hurto, ya que en la vivienda no se registraron signos de violencia ni daños en puertas o ventanas.
La principal sospecha
En su declaración ante la Policía, la mujer dejó entrever que sospecha de su empleada doméstica, debido a que sería la única persona que ingresó a la vivienda en los últimos días y que podría haber tenido acceso al lugar donde estaban guardadas las joyas.
Sin embargo, el caso presenta una dificultad inicial: la denunciante aseguró que no cuenta con datos personales ni con el domicilio de la mujer, lo que complica la identificación de la posible sospechosa.
Mientras tanto, efectivos policiales continúan con las actuaciones correspondientes para intentar esclarecer el hecho y determinar qué ocurrió con las alhajas desaparecidas.