Según explicó, había quedado fuera del proceso de ingreso a Gendarmería, no tenía trabajo en Barreal y consideraba que estaba generándole gastos a la joven.
“Yo en ningún momento la golpeé”, aseguró ante el juez de Garantías Federico Rodríguez.
Su relato fue directo: negó haber ejercido violencia contra Camila y afirmó que fue ella quien tomó los cuchillos y se provocó las heridas que finalmente le causaron la muerte.
El acusado contó que el sábado por la mañana le comunicó a Camila que tenía previsto regresar a su provincia hasta que se abriera un nuevo ingreso a Gendarmería. Según su relato, la joven reaccionó rompiendo cuadros y fotografías del departamento. Riveros aseguró que él se dedicó a limpiar y que durante la tarde volvieron a discutir.
También sostuvo que Camila lo golpeó cuando él le dijo que no la acompañaría a un ensayo de folclore. “En ningún momento fui agresivo con ella”, insistió. Más tarde, ambos habrían salido del departamento, fueron a ensayar a la casa de una integrante de Gendarmería y pasaron por un supermercado para comprar alimentos.
Riveros afirmó que regresaron cerca de las 22.30. Él comenzó a preparar la comida mientras Camila permanecía en la habitación. Fue entonces cuando, siempre según su declaración, volvieron a discutir por su decisión de irse de San Juan.
Riveros aseguró que Camila se opuso a que regresara a Salta y que en medio de la discusión le dijo: “Si vos te vas, yo me mato. Vos no me conocés cómo soy yo”. El acusado sostuvo además que tenía un cuchillo en la mano porque estaba pelando papas y que Camila intentó atacarlo.
“Ella me tiró un puntazo y me cortó, pero yo no le hice nada”, declaró. Después, según su versión, le pidió que se fuera a la casa de una compañera. Sin embargo, Camila habría regresado al departamento y la discusión continuó.
Fue en ese momento, de acuerdo con el relato de Riveros, cuando ocurrió el ataque.
La explicación que dio sobre las heridas
El acusado aseguró que Camila tomó un cuchillo y se lo clavó en el cuello. “Se metió un cuchillazo. Salió corriendo al pasillo y por la sangre se resbaló y se clavó otro cuchillazo, al caerse”, relató.
Riveros también sostuvo que intentó auxiliarla, pero que la joven reaccionó de manera violenta y comenzó a mover el cuchillo. “Se puso loca y empezó a darse cuchillazos”, afirmó.
Según su declaración, Camila finalmente ingresó a la habitación y murió allí. Riveros aseguró que intentó ayudarla e incluso dijo que llegó a sacarle la lengua porque se estaba ahogando, aunque sostuvo que ella lo mordió.
El acusado negó de esta manera la hipótesis presentada por la Fiscalía, que sostiene que él atacó a Camila y le provocó las heridas que terminaron con su muerte.
Después de escuchar la declaración, el fiscal Adolfo Díaz aseguró que la versión de Riveros no coincide con las pruebas objetivas incorporadas al expediente.
La autopsia y los estudios forenses establecieron que Camila tenía 10 heridas, entre ellas lesiones en distintas partes del cuerpo y dos heridas en ambos lados del cuello que fueron consideradas mortales.
Además, las lesiones en las manos fueron interpretadas como compatibles con heridas defensivas, un elemento que forma parte de la reconstrucción fiscal. La Fiscalía sostiene que Riveros primero habría golpeado a Camila y posteriormente la habría atacado con los cuchillos hasta provocarle la muerte.
Díaz fue contundente al referirse a la declaración: “Las pruebas objetivas no coinciden para nada con lo que dijo”. Al mismo tiempo, aclaró que el acusado tiene derecho a presentar su propia versión de los hechos.
Ese contraste entre ambos relatos será uno de los puntos que deberá profundizar la investigación durante los próximos meses.
Otro de los aspectos que apareció durante la audiencia fue el embarazo de Camila, confirmado a partir de los estudios realizados durante la autopsia. Riveros afirmó que desconocía que su esposa estaba embarazada.
La Fiscalía, por su parte, todavía busca determinar si el acusado sabía de la gestación y si ese dato tuvo alguna incidencia en el crimen. “No sabemos a ciencia cierta si él sabía o si eso puede haber provocado esa violencia”, explicó Díaz.
El fiscal señaló además que todavía deben completarse estudios para determinar con precisión el tiempo de gestación.
Después del crimen intentó quitarse la vida
Riveros también habló de lo que ocurrió después de la muerte de Camila. Según su versión, quedó convencido de que sería responsabilizado por lo ocurrido y decidió intentar suicidarse.
“Yo sabía que me iban a culpar, pero nunca fui agresivo”, sostuvo. El acusado reconoció que utilizó otro cuchillo para provocarse heridas y que su intención era morir junto a Camila.
La investigación deberá establecer qué ocurrió exactamente durante esos minutos y contrastar su declaración con las pericias sobre las armas, las heridas, la escena y el resto de la evidencia recolectada.
Tras la audiencia, el juez Federico Rodríguez dispuso que Riveros permanezca con prisión preventiva durante un año, mientras la Fiscalía continúa con la investigación. La acusación es por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, una calificación que contempla la pena de prisión perpetua.
Durante ese período, la Fiscalía buscará completar las pruebas pendientes y profundizar distintos aspectos de la investigación, entre ellos el vínculo de Riveros con su expareja, a quien contactó después del crimen y a quien habría dejado una carta.
Por ahora, la principal incógnita judicial queda planteada entre la versión que dio el acusado —Camila se habría provocado las heridas— y la reconstrucción fiscal, respaldada según la acusación por las evidencias forenses, que apunta directamente contra Riveros.