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Marketplace, transferencias y una falsa empresa: así operaba la estafadora de las garrafas

Ofrecía garrafas por Facebook y Marketplace, cobraba por transferencia y nunca entregaba el producto. La Justicia la condenó por seis hechos.

Lo que parecía una oferta conveniente para comprar garrafas de gas terminó siendo una estafa para seis personas. Una mujer de 30 años fue condenada por la Justicia luego de comprobarse que montó una maniobra de fraude a través de Facebook y Marketplace, donde simulaba vender garrafas que nunca entregaba. El perjuicio económico superó los $1,9 millones.

La condena fue dictada en el marco de un juicio abreviado, donde la imputada admitió su responsabilidad. El juez Mario Guillermo Adárvez Camacho le impuso tres años de prisión de ejecución condicional por el delito de estafa, en seis hechos, tras una investigación realizada por la UFI de Delitos Informáticos y Estafas.

Cómo funcionaba la maniobra

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Entre abril y septiembre de 2024, la mujer utilizaba perfiles de Facebook y publicaciones en Marketplace para ofrecer garrafas de gas bajo el nombre de una supuesta empresa denominada "Juan Gas".

Las personas interesadas continuaban la operación por WhatsApp, donde acordaban el precio y el supuesto envío del producto a domicilio. Sin embargo, antes de concretar la entrega, la acusada exigía el pago mediante transferencias a cuentas bancarias o billeteras virtuales a nombre de terceros.

Una vez recibido el dinero, desaparecía. Las garrafas nunca llegaban y tampoco devolvía el dinero.

En algunos casos, incluso solicitó más de una transferencia con diferentes excusas para seguir obteniendo dinero. En una de las estafas llegó a realizar una videollamada para generar confianza y convencer a la víctima de enviar nuevos pagos. En otro hecho consiguió hasta un débito automático sobre la cuenta bancaria del damnificado.

Las estafas oscilaron entre $60.000 y $760.000 por víctima.

La investigación permitió unir los seis casos

Aunque las denuncias fueron presentadas por separado, los fiscales determinaron que todas respondían a una misma modalidad delictiva.

A través del análisis de líneas telefónicas, geolocalización, informes bancarios y registros de billeteras virtuales, la UFI logró establecer que un mismo teléfono era utilizado para operar con distintas líneas, algunas registradas incluso en otras provincias para dificultar el rastreo.

Además, el seguimiento del dinero permitió comprobar que las cuentas receptoras estaban vinculadas al entorno cercano de la imputada y que uno de los correos electrónicos asociados pertenecía a ella, prueba que terminó de consolidar la acusación.

La condena

Durante la audiencia, la mujer aceptó los hechos y el acuerdo alcanzado entre las partes. Por ello fue condenada a tres años de prisión condicional, por lo que no irá a prisión, aunque deberá cumplir reglas de conducta durante ese mismo período.

Entre ellas, fijar domicilio, someterse al control del Patronato de Liberados, abstenerse del consumo de estupefacientes y del abuso de alcohol, además de desarrollar un oficio o actividad laboral acorde a sus capacidades.

Qué recomienda la Justicia para evitar caer en estas maniobras

Desde el Ministerio Público Fiscal recordaron la importancia de verificar que los comercios existan realmente antes de realizar compras por redes sociales, desconfiar de quienes exigen el pago total por adelantado y comprobar que el titular de la cuenta donde se transfiere el dinero coincida con el comercio ofrecido.

También aconsejaron guardar capturas de pantalla de las conversaciones y los comprobantes de pago, ya que suelen ser pruebas fundamentales para avanzar en este tipo de investigaciones.