No fue la única intimidación ocurrida en la noche de ayer. Fuentes del caso confirmaron que dos sospechosos en moto amenazaron a recolectores de residuos, que tuvieron que cambiar el recorrido en plena tarea. Ocurrió en Brasil y Montevideo, en la zona noroeste de la ciudad, cuando empleados de la empresa LimpAr hacían sus tareas en Forest y Brasil. Allí, de acuerdo a la denuncia hecha ante la Policía de Santa Fe, dos sospechosos en una moto negra se pusieron a la par del camión y el acompañante hizo ademanes de tener un arma de fuego. La recolección de basura en Rosario se había frenado tras una medida de fuerza motivada por la violencia del hampa local.
El mensaje dirigido ocurre tras la llegada de efectivos de Gendarmería a Rosario, encabezada por Patricia Bullrich, y tras los cuatro crímenes cometidos la semana pasada, entre ellos, el del colectivero Marcos Caiola y el playero de estación de servicio Bruno Bussanich, baleado en su lugar de trabajo. El sicario dejó una nota: “Esta guerra no es por territorio, es contra Pullaro y Cococcioni... Queremos nuestros derechos, esto para todos los presos”, dijo la misiva, que anunciaba la muerte de más inocentes: “Basta de seguir humillando con la familia”, completó.
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El nuevo mensaje menciona a las zonas norte, sur y oeste. La mención es ambigua: no queda claro si se trata de un mensaje de unidad narco para enfrentar al gobernador y a su ministro de Seguridad, como sospecha el Gobierno santafesino de cara a mensajes anteriores encontrados -una sospecha que no encuentra correlación en investigaciones de la Justicia federal o provincial-, o si se trata de zonas marcadas como blancos de futuros ataques. Si es así, se le declara la guerra abierta a todo el Gran Rosario.
FUENTE: Infobae