En la primera, hace tres semanas, habían aceptado asistir los cotitulares de la CGT, Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (estaciones de servicio); el secretario adjunto, Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y el vocero Jorge Sola. Fue un encuentro “cordial”, coincidieron varios asistentes, aunque uno de los gremialistas le dijo con ironía a Francos, al saludarlo. “¿Así que usted es el Presidente?”. Saben que Milei, en su posición “anti-casta”, es siempre muy reacio a participar en las conversaciones políticas de manera directa, sea por el tema que fuere. Pero no por eso dejan de esperar un gesto desde la cúpula del Ejecutivo.
Más allá de la velada indiferencia del Presidente, sus emisarios buscan mantener abierto el diálogo y están cada vez más predispuestos a hacer concesiones. En aquella charla, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, que mantiene el perfil más bajo que Francos, pero participa activamente de las conversaciones, les transmitió un mensaje conciliatorio. “Este no es un gobierno antisindical”, dijo. Días después, el Gobierno aceptaba homologar la paritaria de Camioneros para contentar a Pablo Moyano y daba marcha atrás con la quita de la cuota sindical obligatoria, uno de los principales pedidos de los líderes gremiales.
De todas formas, los libertarios se cuidan de mostrarse demasiado flexibles. Por caso, Francos minimizó la marcha por el Día del Trabajador esta mañana, con una chicana. “Espero que el próximo 1ro de mayo sean muchos más los trabajadores que salgan a festejar”, dijo sobre la reducida marcha de hoy. Y agregó que intentará desactivar la medida de fuerza prometida para el 9 de mayo y que hoy ratificó el intransigente Moyano.
Será la segunda vez que busque detener una medida de fuerza de los trabajadores. La primera había sido en febrero, sólo tres meses después del inicio de la administración libertaria. Pero aquella aventura dialoguista, a pesar de sus charlas presenciales con Martínez, no dio frutos.
Esta vez, en Balcarce 50 creen que las perspectivas son diferentes, más auspiciosas. Más allá de las declaraciones en público, aseguran que los “canales de diálogo” siguen abiertos. Y prometen que a pesar de que Moyano, que no asistió a ningún cónclave en la Casa Rosada, sigue en una postura dura, continuarán con las convocatorias a otros dirigentes de peso. Aún no hay fecha confirmada ni nombres, pero no se descartan conversaciones presenciales para la próxima semana, en paralelo al debate en comisión en la Cámara alta.
El Gobierno apuesta a exacerbar la interna cegetista. Hace dos semanas pasó desapercibido otro encuentro, en Casa Rosada, que si bien fue menos concurrido, el Gobierno tomó como señal de predisposición de una parte de la dirigencia. Fue con Omar Maturano, el jefe de los maquinistas de trenes (La Fraternidad) y el remisero Alejandro Poli. “Ellos tienen una disputa propia que tiene que ver con otra cosa, con una lucha de poder. Los que están motorizando el paro son tipos como Palazzo y Moyano, es algo político. Pero hay gente con la que se puede hablar y se sigue hablando”, dijo un funcionario esta tarde, y admitió que buscarán inmiscuirse en los intersticios de la dividida central.
Fuente: Infobae