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Creen que Sabag Montiel le había robado el arma a un amigo muerto

Si bien la Bersa calibre 32 tenía el registro borrado, los investigadores pudieron reconstruir cómo llegó a manos del hombre que quiso asesinar a la Vicepresidenta.

Mientras Fernando Andre Sabag Montiel permanece alojado en un calabozo de la Alcaldía de Cavia de la Policía Federal en Palermo, la Justicia busca armar el rompecabezas que permita esclarecer y despejar toda duda sobre el atentado contra la vida de la vicepresidenta Cristina Kirchner, en Recoleta.

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Según pudo saber un medio nacional de fuentes de la investigación, el arma que usó Sabag Montiel pertenecía a un amigo que había muerto a causa de una enfermedad.

Aunque el agresor se negó a declarar, hay varios elementos que impulsan la investigación: los testimonios de sus allegados, las pericias informáticas y balísticas; el análisis de cámaras de seguridad y los elementos secuestrados en el allanamiento al monoambiente en el que vivía. Todas estas líneas de investigación terminan hablando por él y ayudan a reconstruir el contexto y los motivos que lo llevaron a gatillarle en la cabeza a la líder del Frente de Todos.

El arma, una Bersa cal 32 auto (7.65 mm), fue incautada en el lugar con cinco proyectiles en el cargador (ninguno en la recámara), luego de que un grupo de militantes redujera al atacante. En su base, la pistola -apta para el disparo- posee numeración parcial 250.

Los detectives del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la PFA, que coordina la investigación policial, estiman que el número se borró por la acción del tiempo y al estar el arma en varias manos, más que por el propósito criminal.

Lograron completar el número, al probarlo con todas las combinaciones posibles, y determinar que el arma no está registrada y que Sabag Montiel no es un legítimo usuario, según los registros de ANMAC.

Estiman, por estas horas, que el atacante le habría robado la pistola semiautomática a un amigo que murió por una enfermedad entre ocho y seis meses atrás, una franja temporaria que coincide con su mudanza a la habitación del PH de la calle Uriburu al 700.

Creen que el dueño del arma no pudo notar su ausencia, por lo tanto, no tenía pedido de secuestro.

En tanto, los federales que allanaron el monoambiente, encontraron dos cajas de 50 balas calibre 32 dentro de un mueble, entre sus ropas. Al no ser legítimo usuario, el hombre que le gatilló en la cabeza a la titular del Senado no tiene acceso a la compra de municiones, por lo que su tenencia resulta ilegal.