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Alberto y Cristina juntos en el cierre de campaña

Durante su discurso el presidente Alberto Fernández, pidió a los argentinos que lo ayuden a reconstruir el país.

Este jueves y con la sorpresiva presencia de Cristina Kirchner, Alberto Fernández le pondrá fin a una extensa campaña electoral que estuvo dividida por la derrota que el Gobierno sufrió en las PASO. El resultado de las elecciones primarias marcaron un antes y un después en la gestión peronista y en la vida interna del Frente de Todos. En los días posteriores se generó una crisis política interna que dejó heridos y caídos por todo el territorio oficialista.

El Presidente encabeza el acto en Merlo que el Gobierno decidió provincializar en las últimas horas. Cambió rotundamente la idea que tenía planteada para el último sábado, cuando se había proyectado un cierre nacional en la cancha de la Lanús, junto a gobernadores, intendentes, legisladores y candidatos de todo el país.

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En el cierre de campaña, el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, empezó con un discurso, luego habló la candidata Victoria Tolosa Paz; el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; Kicillof y finalmente, el Presidente.

El acto de hoy es el cierre de campaña del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires, donde el Gobierno pone todas sus fichas para intentar acortar la distancia con Juntos por el Cambio. El oficialismo perdió por cuatro puntos en las Primarias y apuesta a reducir el impacto de la derrota, ya que nadie cree que puedan dar vuelta la elección.

La Vicepresidenta finalmente estará en el acto que se llevará adelante en uno de los municipios más populosos del conurbano. Su presencia era una duda y desde su entorno explicaban ayer que su accionar dependía de la recomendación médica, debido a que el último sábado fue dada de alta luego de ser sometida a una histerectomía completa, es decir, una extirpación del útero, el cuello uterino y los ovarios. De hecho, los profesionales que la asisten le recomendaron que no viaje a Santa Cruz, donde tiene domicilio para votar.

Su ausencia podía multiplicar las suspicacias y dudas dentro del Frente de Todos, debido a que el acto de cierre se postergó cinco días para que ella pueda estar presente. La coalición está atravesada por un clima derrotista que abona la desconfianza.

El que no estará presente con seguridad es el jefe de Gabinete, Juan Manzur, que cerca del mediodía viajará rumbo a Tucumán para participar del cierre de campaña en su provincia. El ministro coordinador fue uno de los protagonistas principales del segundo tramo de la campaña marcando el ritmo con una hiperactividad muy marcada en su agenda de gestión. Sin embargo, no saldrá en la foto del acto en Merlo.

Desde Jefatura de Gabinete aseguraron que su ausencia se debe a que “es el presidente del PJ tucumano y quien está a cargo de toda la campaña”. “Tiene que acompañar a sus dirigentes. Como todos los gobernadores y presidente del partido va a estar en su provincia”, indicaron.

Es, al mismo tiempo, un movimiento para marcarle la cancha a Osvaldo Jaldo, quien gobierna la provincia desde que Manzur se instaló en la Casa Rosada. La relación entre ambos tiene cortocircuitos y el jefe de Ministros no quiere regalarle poder y terreno en la escena política tucumana. Ambos miran a la distancia el 2023.

Las voces que cierren la campaña serán las de Victoria Tolosa Paz, Axel Kicillof y Alberto Fernández. La última imagen política que dejará impresa el Gobierno antes de las elecciones generales tiene el sello de la provincia de Buenos Aires, pero sin la dueña de la mayor parte de los votos en ese territorio.

Movilizarán militantes de La Cámpora y el Movimiento Evita. También los intendentes del conurbano, que estarán presentes en el acto, al igual que Máximo Kirchner y Sergio Massa, dos de las figuras más poderosas de la coalición en territorio bonaerense.

Respecto al resultado en el distrito electoral más grande del país, donde hay 12.704.518 de electores, las percepciones son diferentes dentro de la coalición. En la Casa Rosada hay un “moderado optimismo” sobre la posibilidad de revertir la derrota o quedar cerca de hacerlo. Esa proyección positiva está atada a lo que consideran que es un “impacto positivo” de las medidas económicas que tomó el Gobierno en los quince días posteriores a las PASO.

“Estamos transitando una reactivación y un crecimiento económico. En las recorridas por el conurbano hay vecinos que le dicen a Alberto que ven que la economía empezó a moverse. Que empiezan a aparecer ofertas de trabajo y los comerciantes venden más”, aseguró un dirigente de confianza del Jefe de Estado.

La mirada es diferente en La Plata, donde está instalada la gobernación bonaerense. El mejor escenario que proyectan es una derrota similar a la de las PASO. Creen que el crecimiento que pueda haber de votantes que no fueron a las primarias, no garantiza dar vuelta los comicios. Si bien sienten que mejoró el clima en la calle, advierten que no alcanza. No es suficiente.

En la mayor parte de la coalición asumen con resignación que el domingo el peronismo se enfrentará a una nueva derrota. La gran incógnita es por cuánto. El resultado cambia el impacto político. Perder con el mismo resultado que en las Primarias, no es lo mismo que perder por una distancia mayor. Sobre todo en la provincia de Buenos Aires. El lunes la reacción del Gobierno puede ser completamente distinta.

En el oficialismo aceptan que perderán en los distritos electorales más importantes del país. En el interior el panorama es completamente oscuro. Proyectan una derrota más grande que en las PASO en Córdoba, Mendoza y la Ciudad de Buenos. Achicarían un puñado de puntos en Santa Fe. Buenos Aires tiene un enorme signo de interrogación.

En la recta final, en el oficialismo creció la incertidumbre sobre el posible impacto de la inseguridad y la inflación en las elecciones del domingo. La semana comenzó con el crimen del kiosquero en Ramos Mejía y terminará con el dato de inflación que esta tarde dará el Indec. Mañana habrá veda y silencio.

Lo que desconocen en el Gobierno es si esos dos hechos, que cruzan la seguridad y la economía con la política, pueden acentuar el enojo que hay en la sociedad y, eventualmente, cambiar la decisión de algunos votantes. No hay precisiones. Son todas percepciones basadas en lo que los candidatos, intendentes y gobernadores pudieron absorber de las recorridas de campaña en el territorio. Ya nadie cree en las encuestas.

El otro signo de interrogación está puesto sobre qué sucederá a partir del lunes próximo. El día después de la elección preocupa a todos dentro de la coalición. Fernández es un Presidente que ha perdido poder y autoridad a lo largo de los dos primeros años de gestión, y llega al final de la elección golpeado por el fracaso en el que se convirtió la conducción bicéfala del gobierno nacional.

Un sector del peronismo espera una señal clara y contundente del Jefe de Estado en el inicio de la semana. Sobre todo si el resultado es peor al que esperan. Gobernadores, intendentes y legisladores buscan un gesto de autoridad que le marque la cancha al kirchnerismo y que empodere la conducción de Fernández. Todavía tienen esperanzas en que la gestión tome un nuevo rumbo.

FUENTE: Infobae