Sebastián Báez continúa demostrando que lo conseguido en las primeras semanas del año, con tres triunfos en la United Cup y una final en el ATP 250 de Auckland, no fue fruto de la casualidad, afirmándose como un jugador sólido sobre cemento.
Siendo una superficie que anteriormente le resultaba esquiva, en 2025 solo pudo encadenar resultados positivos sobre el polvo de ladrillo sudamericano, el nacido en San Martín acumula una racha de 10-2 sobre pistas duras, siendo todos partidos a nivel ATP, dejando una gran imagen para comenzar un 2026 que promete buenas sensaciones.
Enfrentando a un preclasificado por la segunda ronda del primer Masters estadounidense de la temporada, Báez comenzó el partido con un quiebre y, aunque perdió su servicio tres juegos después, el jugador de 25 años volvió a quebrar en el noveno game y dio un golpe en la mesa, al cerrar el set al juego siguiente, con su servicio y sin recibir puntos.
Pleno de confianza, el argentino solo perdió un game en el set siguiente, que apenas duró media hora, y consiguió tres quiebres consecutivos, sentenciando el triunfo con el juego de su rival y ya pensando en Medvedev, un rival con montones de armas para lastimar, ex 1 del Mundo y campeón de dos torneos en lo que va del año, el 250 de Brisbane y el 500 de Dubái, aunque con cierta inestabilidad mental que un Báez tan firme como lo está actualmente podría aprovechar.
FUENTE: Noticias Argentinas